Por: Arq. William Eduardo De La Hoz Córdoba

En el tejido vibrante de una ciudad, el deporte es más que entretenimiento; es un reflejo de su identidad, una fuente de orgullo y cohesión comunitaria. Sin embargo, es desalentador ver cómo nuestros gobernantes de turno han descuidado el deporte emblemático de una ciudad, privando a sus habitantes de una parte integral de su cultura y bienestar, y mas exactamente me refiero al deporte de la pelota “caliente” que han venido sustrayendo de la memoria deportiva de Cartagena.

En cada ciudad, existe un deporte que resuena profundamente en el corazón de sus habitantes. Ya sea el fútbol en Buenos Aires y Barcelona, el baloncesto en Chicago o el Tenis en Melbourne, y para Cartagena el beisbol como ningún otro, este deporte no solo es un juego, sino una manifestación de la pasión y la tradición arraigada en la comunidad cartagenera y que se extendió a la provincia Bolivarense Sucreña y Cordobesa, también dando excelentes beisbolistas.

Sin embargo, vemos hoy como el gobernado de Bolívar y el alcalde de Cartagena pasan por alto este deporte y se sumergen decididamente en apoyar otro deporte, que no le ha dado el lustro a la ciudad, al departamento y al país que si le ha dado el beisbol, deporte que ha conquistado dos campeonatos mundiales amateur, el del año 1.947 con el gran “petca” Rodríguez, Miranda y Flórez como las grandes figuras y 1.965 respectivamente, más una serie del caribe después de ser invitado en tres ocasiones a dicho certamen, con un equipo de otra ciudad, pero con una nómina base de peloteros bolivarenses.

Hoy se invierten recursos y atención a al futbol sin considerar la importancia cultural y social del beisbol en nuestra ciudad. Este desinterés no solo niega a los ciudadanos la oportunidad de participar en su pasión, sino que también socava el potencial de desarrollo económico y turístico que este deporte puede ofrecer.

El respaldo adecuado al deporte insignia de una ciudad va más allá de construir instalaciones deportivas; implica invertir en programas de desarrollo infantil y juvenil, apoyar a los atletas locales y fomentar una cultura deportiva vibrante y sin violencia. Es una inversión en la salud, el bienestar y el orgullo de la comunidad.

Es hora de que los nuestros políticos reconozcan el valor intrínseco del deporte en la identidad de una ciudady se comprometan a apoyarlo plenamente y la identidad deportiva de Cartagena es Beisbolera. No solo estarán fortaleciendo los lazos sociales y la salud física de sus ciudadanos, sino que también estarán salvaguardando un legado cultural que perdurará por generaciones.

En sinopsis, los gobernantes que descuidan el deporte emblema de su ciudad no solo están ignorando una parte fundamental de su identidad, sino que también están privando a su comunidad de los beneficios tangibles e intangibles que el deporte puede aportar. Es hora de un cambio de actitud y un compromiso renovado con el bienestar integral de nuestra ciudad a través del del beisbol como deporte de verdadero arraigo.

También es hora que la prensa deportiva de Cartagena y la comunidad aún vigente que vivió esas gestas deportivas con el beisbol amateur y profesional, se manifieste y no se deje cautivar de lo que no hace parte de su esencia o por lo meramente comercial que ofrecen otros deportes.

Donde están los Eugenio Baena, Luis Adolfo Payares, Gustavo Valiente, Mike Fortich, Fredy Jinete, Rafael Barco entre otros, los convoco a un frente común por el rescate de nuestra identidad deportiva y hacer honor a la gente de beisbol en Cartagena, a los retirados y fallecidos.

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