La participación de Cartagena en la 45° Vitrina Turística de ANATO dejó un balance que confirma su liderazgo en el sector. Con más de 10 mil visitantes en su stand y expectativas de negocios superiores a los $40 mil millones, la ciudad se consolida como un destino estratégico para el turismo colombiano y como un referente internacional en la región.
Evidencia esto que hay un trabajo que se ha venido realizando desde la administración distrital en procura de recuperar el liderazgo de la ciudad en la Costa Caribe y en demostrar que Cartagena sigue siendo un destino apetecido. La articulación entre empresarios, gremios y entidades públicas refleja una estrategia coherente que busca fortalecer la competitividad y proyectar la ciudad hacia mercados internacionales.
Más allá de las cifras, lo destacable es la diversidad de segmentos que Cartagena presentó: turismo religioso, cultural, deportivo y comunitario. Esta oferta, respaldada por instituciones locales, demuestra que la ciudad no se limita a su tradicional atractivo de sol y playa, sino que busca posicionarse como un destino integral capaz de responder a distintos intereses y públicos.
La ratificación de Cartagena como puerto de embarque de Royal Caribbean hasta 2027 es un logro que fortalece la conectividad marítima y abre nuevas oportunidades para el turismo de cruceros. Sin embargo, este avance debe gestionarse con responsabilidad, garantizando que el crecimiento económico vaya de la mano con la sostenibilidad ambiental y la protección de los ecosistemas costeros.
El impulso al turismo comunitario en sectores como La Boquilla, Ararca, Santa Ana y Punta Arena marca un hito en la inclusión social. Al integrar a las comunidades en la cadena de valor turística, Cartagena no solo diversifica su oferta, sino que también promueve la equidad y el desarrollo local, fortaleciendo la identidad cultural de la ciudad.
En conclusión, el balance de Cartagena en ANATO 2026 es una muestra de resiliencia y visión estratégica. La ciudad se proyecta como un modelo de gestión turística que combina tradición y modernidad, patrimonio y conectividad, lujo y comunidad. El reto ahora será mantener ese equilibrio para que el turismo siga siendo motor de progreso sin perder de vista la sostenibilidad y la justicia social.

