El adagio popular reza que ‘el ojo que llora y le echan sal’. Esto es lo que viene sucediendo con las más de diez familias que lo han perdido todo en medio de los incendios en Playa Blanca. Lo que han dicho líderes como Wilman Herrera Imitola, representante legal del Consejo Comunitario de Caño del Oro, es que es muy triste y lamentable lo que viene sucediendo.

Asegura Herrera Imitola que las investigaciones han sido lentas y paquidérmicas y no se tiene claridad sobre las conflagraciones en la zona insular. “Hoy las familias que lo perdieron todo no tienen respuesta de nadie. No sabemos de dónde vienen estas conflagraciones y todas estas personas aguardan que se den respuestas al respecto”, manifestó el líder.

Contrario a los lamentables hechos, precisa Herrera Imitola, denuncia que ahora hay una presión por parte de la Inspección de Policía de Santa Ana, toda vez que se adelantan procesos policivos contra estas familias que lo perdieron todo en medio de los incendios presumiendo que estuvieron ubicados en terrenos que le pertenecen a particulares.

“Lo que está pasando en Playa Blanca es grave y los cartageneros y el país tienen que conocer porque no hay una función garantista del Estado para colocarse al servicio de los más necesitados. Un alcalde y un Distrito donde se encuentran funcionarios que desconocen lo que es una comunidad afrodescendiente. Por esto la solidaridad se mantiene con los compañeros de Playa Blanca y no cederemos en los derechos fundamentales”, concluyó Herrera Imitola.

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