En el gran estadio de la vida pública, el alcalde Dumek Turbay ha decidido ponerse la camiseta de volante creativo. Desde el círculo central, abrió el juego con pases de ilusión y visión estratégica: su objetivo es que Cartagena reciba al Junior de Barranquilla en la Copa Libertadores, convirtiendo a la ciudad en escenario de un partido histórico.
Como en todo equipo, no basta con la fantasía del creador. Se necesita también el equilibrio del volante de contención. Es así como el director del Ider, Campito Teherán, asegurará que la propuesta no se pierda en el ataque sin defensa y se concrete la tan anhelada anotación.
La visita recientemente a don Fuad Char, dirigente del Junior, fue el primer pase filtrado hacia el arco de la posibilidad: un gesto que ya cuenta con la aprobación, y que brinda la confianza a la Heroica para poder ser la anfitriona de un espectáculo continental.
El campo de juego será Cartagena misma. Sus tribunas, los ciudadanos que sueñan con ver rodar el balón de la Libertadores en el Estadio Olímpico Jaime Morón. La grama será entonces la infraestructura que deberá estar lista, firme y verde. El árbitro, sin duda alguna, será la historia que marcará si esta jugada termina en ese tremendo gol con el que todos soñamos. Los rivales serán tal vez las dificultades logísticas y esa oposición que en la ciudad todo lo ve mal y que aparecen en los partidos decisivos, por supuesto, llevándose la derrota.
Hoy, la ciudad espera que el pase de Dumek Turbay encuentre al delantero correcto y que, entre todos, logremos gritar ese gol que es contar con los juegos de la Copa Libertadores en Cartagena. Porque más allá del resultado, lo que se juega aquí es el orgullo de una ciudad que quiere ser protagonista, no espectadora. En este partido soñado, Cartagena ya desplegó su táctica, el alcalde Dumek Turbay abrió el juego como volante creativo y la ciudad entera espera en la tribuna.
La cancha está lista, el balón rueda hacia el área y solo falta que don Fuad Char, presidente del Junior, se ubique como delantero y empuje la pelota al fondo de la red. Y cuando ese grito de gol retumbe en la Heroica, no será solo un triunfo deportivo. Será una victoria ciudadana, orgullo colectivo y un nuevo capítulo en la historia de nuestra ciudad.
