El Muelle de Playa Blanca, símbolo de la conexión turística de Cartagena, vuelve a estar en servicio justo a tiempo para la Semana Santa. Su reapertura no es un hecho menor: representa la capacidad de la ciudad de levantarse frente a las adversidades naturales y humanas. Contra viento y marea, literalmente, la infraestructura fue reparada y mejorada, demostrando que la planificación responsable y la previsión pueden convertir un golpe en oportunidad.
Las marejadas y el mar de leva recordaron que la naturaleza siempre tiene la última palabra. Por más que el ser humano diseñe y construya, hay fuerzas superiores que pueden arrasar con cualquier obra. Esa es la razón por la cual existe la figura jurídica de la fuerza mayor: reconocer que hay situaciones que superan cualquier previsión humana. El muelle perdió su pasarela estética, pero la ciudad ganó una lección de resiliencia.
No obstante, hubo quienes confundieron un fenómeno natural con un supuesto error administrativo. Algunos celebraron la destrucción parcial del muelle como si se tratara de una victoria política, olvidando que los contratos incluyen seguros de estabilidad precisamente para enfrentar lo inesperado. Esa reacción, más cercana al desahogo que al análisis serio, buscó capitalizar la adversidad en lugar de reconocer la previsión institucional.
La reparación se realizó sin costo adicional para la ciudad y con mejoras significativas: una pasarela de rejilla capaz de disipar la fuerza de las corrientes y oleajes, preparada para futuros eventos como los mar de leva que históricamente ocurren cada dos décadas. Esta previsión convierte la adversidad en oportunidad y fortalece la confianza en la gestión pública.
Al final, lo que prevalece es la resiliencia colectiva. Ganaron los turistas que podrán disfrutar nuevamente de Playa Blanca. Ganaron los cartageneros que vieron cómo la ciudad respondió con eficacia. Ganaron las buenas intenciones y la planificación responsable. Contra viento y marea, Cartagena reafirma que la confianza en la gestión pública y la preparación técnica son más fuertes que la crítica ligera.
