Señor William Dau:
Le escribo desde mi institución educativa pública, ubicada en la zona Suroriental de Cartagena, para rechazar con firmeza el matoneo en redes sociales. Usted pudo haberlo hecho en inglés, en francés o en chino, pero eso solo tiene un nombre: matoneo. Y el matoneo, venga de quien venga, es inaceptable.
Desde nuestra escuela nos sumamos y brindamos apoyo social a quien, en un momento dado, usted quiso exponer públicamente. Sepa usted, señor Dau, que eso no se le hace a un alumno, sin importar el estrato social al que pertenezca. Todos los estudiantes merecemos respeto, dignidad y protección.

Nos unimos por una sola causa: no al matoneo. Y le pedimos a las autoridades y a las instituciones educativas que se pronuncien, que saquen a la escuela de esos ataques políticos y, principalmente, que protejan a sus estudiantes. La educación no puede ser usada como escenario de confrontación personal ni como plataforma de agresión.
Señores del colegio Jorge Washington: es hora de que se pronuncien. Señores de la Secretaría de Educación, instituciones educativas del Distrito: todos unidos debemos rechazar esto y dejar claro que los estudiantes queremos ser parte de un nuevo futuro, lejos de personas desagradables como el exalcalde William Dau.
Hoy los jóvenes de Cartagena levantamos la voz porque entendemos que el silencio nos convierte en cómplices. No queremos que nuestras aulas se conviertan en trincheras de ataques políticos, ni que nuestras redes sociales sean usadas para humillar a quienes apenas comienzan a construir su vida. Queremos aprender, crecer y aportar a la ciudad sin miedo a ser expuestos públicamente.

La escuela es nuestro refugio, el lugar donde soñamos con un futuro mejor. Por eso exigimos que se respete ese espacio y que se proteja a cada estudiante, sin importar su origen ni condición. La educación debe ser un puente hacia la esperanza, no un campo de batalla para intereses personales.
Señor Dau, entienda que los estudiantes de Cartagena no somos enemigos ni blancos de sus ofensas. Somos el presente y el futuro de esta ciudad, y merecemos que se nos trate con dignidad. Declaramos con firmeza: no al matoneo, no a la violencia, sí al respeto y a la educación.
Como estudiante, levanto mi voz para decir basta. Cartagena necesita que sus jóvenes crezcan en un ambiente de respeto y aprendizaje, no bajo el ruido del matoneo disfrazado de veeduría. Declaramos con claridad: los estudiantes somos el futuro, y ese futuro no puede estar marcado por la violencia ni por la humillación.
Por temor a convertirme en una nueva víctima de sus ataques y matoneo, me abstengo de firmar esta carta. Estoy convencido, sin embargo, de que será respaldada con firmeza por los estudiantes de las instituciones privadas y distritales de Cartagena y la Costa, quienes comparten este sentir y están dispuestos a alzar su voz.
Que esté muy bien señor Dau.

