Por Danilo Contreras
Nuestros pocos y amables lectores calificaran de trasnochado mi particular análisis de los resultados de los comicios del 13 de marzo en Cartagena y Bolívar. Sin embargo, me he propuesto esta nota pues tengo la impresión de que uno de los fenómenos políticos de la jornada, que puede constituirse en piedra angular de profundos cambios en la dinámica política regional, como lo es el triunfo de la lista cerrada del Pacto Histórico encabezada por Chá Dorina Hernández, ha sido subvalorado por los expertos en estas lides. Para algunos sectores el hecho político a resaltar fue, por el contrario, la victoria de la avasallante maquinaria conservadora que impuso 4 curules a fuerza de clientelismo y “tula”.
La historia de la lista cerrada que finalmente marco un hito en el decurso de los debates electorales en Cartagena y Bolívar fue agitada y llena de escollos. La victoria ha hecho borrar de la memoria las graves dificultades que causó la tozudez de cierta dirigencia, que quizás en el equivocado afán del triunfo, optó por la vieja formula de las “microempresas electorales”, abriendo así las puertas a dirigentes políticos que prometían ser la salvación de la lista alegando los guarismos que habían obtenido en ejercicios políticos tradicionales anteriores. Contra la argumentación racional de un sector minoritario de la dirigencia del Pacto Histórico en Cartagena y Bolívar y de las directrices nacionales del candidato Gustavo Petro, persistieron en competir con las mismas armas de los contrincantes, duchos en clientelismo y componendas electoreras.
Los escándalos nacionales ocasionados por la manera como se configuró la lista inicial a Cámara en Bolívar pusieron en aprietos a Gustavo Petro y, luego de idas y venidas, a pocos días de las elecciones, se inscribió la lista cerrada encabezada por una carismática mujer palenquera, esposa del reconocido dirigente palenquero, lamentablemente fallecido, Dionisio Miranda. Dorina tenía en su favor su origen, su preparación profesional y la circunstancia de representar causas sociales reales en el territorio. Haber estado al lado de Gustavo Petro en la manifestación de octubre de 2021 en La Boquilla, de alguna manera resulto premonitorio sobre la decisión que en últimas se adoptó.
La lista cerrada desató un trabajo solidario y desprendido entre quienes la integraban; no era el afán egoísta y dispar de candidatos con intereses diversos, sino un haz de voluntades unidos en el propósito de trabajar unidos por una causa. Ese mensaje fue comprendido, no solo por la militancia del Pacto Histórico, sino por un gran segmento de una masa crítica de ciudadanos independientes y anónimos que se manifiesta de manera consistente, en especial en Cartagena, para votar a los cambios. No se votaba por una persona en particular, se votaba por un proyecto de transformaciones políticas.
Las ciudadanías libres de Cartagena y Bolívar son en mi concepto, los verdaderos y legítimos gestores del triunfo que nunca había podido alcanzar una “lista alternativa” en la región; y lo fue pese a interferencias de última hora que se constituyeron en verdaderas amenazas al éxito que finalmente se obtuvo; interferencias que provocaron incluso la renuncia de un dirigente reconocido del Polo Democrático como Javier Marrugo a quien se quiso desplazar a un tercer renglón sin atender a la representatividad que dicho candidato tenia de una caracterizada colectividad de la izquierda nacional y regional.
Los votos solo dieron para una curul, pero creo que hubiesen podido ser más si el sentido común y las directrices nacionales hubiesen prevalecido sobre el mal hábito de las microempresas electorales. Pero creo que esta bien que las cosas hayan pasado como pasaron, pues nos quedan el triunfo y los saldos pedagógicos para construir unidos quienes de una u otra manera desean ver un país y una región distinta.
La lista cerrada termina, conforme a los últimos boletines publicados en la página de la Registraduría, con 83.186 votos en Bolívar, de los cuales 59.680 fueron en Cartagena, esto es, el 71% de la votación. Pero además destaco que presumimos que los 83.186 votos de la lista se recogen de los 244.947 votos que alcanzaron los candidatos de la consulta presidencial del Pacto Histórico en Bolívar, vale decir, algo menos del 34% de tal votación. Lo anterior podría atribuirse al poco tiempo que la lista cerrada ha tenido para acreditar y convencer al electorado sobre lo importante que era construir una bancada bolivarense para ayudar a edificar el Pacto Histórico en un eventual gobierno de transformaciones.
Creo que como lección importante queda, además, que un proyecto que invita a la concertación nacional para abrir las puertas a una nación prospera y en paz que garantice derechos de todos y todas, sin segregación, ni exclusión alguna, es preciso abrirse, sin sectarismos, a sectores democráticos sobre la base de un ideario claro que nos permita cambiar los modelos del desarrollo económico y social, pero más importante aún, la forma de pensar nuestro futuro con empatía. Ese llamado de apertura a nuevas ciudadanías es el mismo que hace ahora el Pacto Histórico desde la coordinación nacional para vencer en primera vuelta con nuestros candidatos Gustavo Petro a la Presidencia y Francia Márquez a la Vice Presidencia.

