Por Pedro de Heredia
La frase pronunciada por el alcalde Dumek Turbay en días pasados no es casual ni ligera. Es la expresión de un gobernante que interpreta el pulso ciudadano y responde con hechos. “Están mamaos” refleja la incomodidad de una oposición que no sabe cómo reaccionar frente a una administración que trabaja, ejecuta y cumple lo que Cartagena reclamaba.
La respuesta ha sido contundente: un “gobierno de lujo” que no significa ostentación, sino calidad en la planificación, seriedad en la concertación y contundencia en las obras. El Nuevo Chambacú, el avance del POT, la recuperación de colegios y espacios públicos, y los más de 190 frentes de obra abiertos son evidencia de que esta administración no se quedó en discursos, sino que transformó votos en resultados tangibles.
El mensaje del alcalde conecta tres realidades: la respuesta positiva de la ciudadanía, la acción institucional que no se detiene y la ardidera de una oposición que todo lo cuestiona pero no logra contrarrestar la evidencia de la gestión. Porque sí, la gente se cansó de gobiernos que prometían y no cumplían, pero también reconoce cuando aparece un modelo distinto, cuando la política se convierte en confianza y progreso palpable.
Este gobierno ha demostrado que Cartagena no retrocede cuando hay claridad de rumbo, cuando se construye sobre lo construido y cuando se trabaja con un equipo comprometido 24/7 y una ciudadanía que respalda. Cartagena merece lujo en su gobierno, lujo en su futuro, y avanzar hacia la superciudad que todos sueñan.
El reto ahora es mantener ese estándar, consolidar una nueva cartagenidad y garantizar que los próximos proyectos políticos no sean un retroceso, sino un paso firme hacia adelante. Y mientras tanto, los que están “mamaos” tendrán que admitir que, aunque les incomode, también disfrutarán de una ciudad que se transforma para el bien de todos.
