Por: Luis A Bello

Si hay un peleador al cual se le debe conceder los más altos honores en el boxeo por su valentía y coraje en los cuadriláteros es al colombiano Mario Nicolás Rossito. Nacido el 20 de octubre de 1935 en el céntrico barrio San Diego en Cartagena de Indias, Colombia. Su señora madre era una mujer de piel oscura, afrodescendiente, originaria de San Onofre, Sucre. A su padre, de nacionalidad italiana, no lo conoció, ya que este regresó a su país. Mario Nicolás, sólo alcanzó a cursar tercer año de primaria en el colegio del profesor Meza, ubicado en la calle La Paz, en el barrio Rodríguez Torices, ya que debió trabajar desde niño, ayudando a su progenitora, vendiendo en las calles frutas, cocadas, enyucao, bollos y otros productos. Asimismo se desempeñó cómo ayudante de mecánica automotriz y de albañilería, entre otros oficios. Tuvo como entrenadores a los locales Víctor Prieto “Chico de Hierro” y Camilito Morales, a los cubanos Mario Coll y Sócrates Buenaventura Cruz.

Se caracterizó por ser un verdadero trompadachín de los ensogados, fiero como un verdadero león hambriento. Su enjundia la refrendó durante todas sus peleas, en las que el público veía garantizado y recompensado lo que pagaba por presenciar sus combates, lo cuales se constituían en verdaderas batallas, en reyertas, en qué por lo regular siempre salía con el rostro cortado por los golpes de sus adversarios. Rossito se convertía en una fiera herida cuando le sacaban sangre sobre el ring. Su debut en el campo profesional se registró el 30 de julio de 1957 cuando en el circo de toros La Serrezuela fulminó en el tercer asalto a Al Ortega, obteniendo una bolsa de 20 pesos. Su pelea ante Ortega fue complemento de la cartilla donde “Dinamita Pum” noqueó en el mismo primer asalto a “El Tiburón de Marbella” un salvavidas de las playas de la ciudad. Luego de algunos triunfos locales ante “Kid Cartagenita” Dínamo Colombo” y Agustín “Baby” García Varona, cada uno tres veces, pierde su condición de invicto al caer por puntos ante el venezolano Ángel Amaya, el 21 de mayo de 1958 en la vecina ciudad de Barranquilla. El 15 de marzo de 1962 en Cartagena, en un duelo local, se enfrenta a su compadre Antonio “Mochila” Herrera con el que empata en 10 tórridos asaltos.

Un mes después, en abril, vuelven a medirse y Rossito se impone a “Mochila” Herrera por decisión de los jueces en 10 giros, en un fallo que fue protestado por el público. El 18 de septiembre de 1964 en la fría capital colombiana, Bogotá, dirime ante el estadounidense ex monarca mundial Eddie Perkins y cae por puntos en 10 capitulos. Cabe reseñar que el morocho Perkins fue el primer campeón mundial que ha peleado en cuadriláteros colombianos. Rossito se convirtió en uno de los primeros boxeadores colombianos en combatir en la exótica y lejana Filipinas, enfrentando al Arthur Presley (foto), clasificado mundial ante quien perdió, para luego medirse al también púgil local Carl Peñalosa, ante quien empató en 10 asaltos, terminando ambos en un hospital, cortados.

Estas dos presentaciones en territorio asiático le valieron al peleador cafetero ser clasificado en los listados mundiales de la WBA. El 25 de diciembre de 1963 le gana por puntos en 10 rondas al filipino Bert Samudio. Rossito fue enviado a la lona en el primer round , pero se fue montando en el combate y se llevó un resonante triunfo que le abrió las puertas para que el famoso multimillonario filipino Araneta lo contratara para que realizara una serie de presentaciones en su Coliseo Araneta en Manila, entre esas las efectuadas ante Presley y Peñalosa. La victoria ante el tagalo Samudio, fue tan resonante que lo incluyeron en las marquesinas orbitales. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1964 en la fronteriza Iquitos, le gana de manera convincente al cotizado peleador hondureño Evaristo Ramos, permitiéndole llegar a disputar la corona mundial WBA welter junior en poder del venezolano Carlos “Morocho” Hernández. El anhelado pleito se lleva a cabo el 15 de mayo de 1965 en el estadio de béisbol Alejandro Borges en el puerto petrolero de Maracaibo, Venezuela, dónde Rossito pierde al abandonar las acciones en el cuarto asalto.

Rossito no conoció el temor ni el miedo, enfrentando a oponentes que le llevaban muchas libras de peso, ya que siendo un ligero se midió a welters que le aventajaban en estatura y peso corporal. El 12 de abril de 1967 empata en 10 candentes asaltos con Rodrigo “Rocky” Valdez, que le superaba en varias libras. .Ante su paisano Elías “Dinamita” Lián, un welter natural, obtuvo una victoria y un empate. La primera confrontación, el 22 de septiembre de 1961 en el Circo de toros La Serrezuela, fue declarada la mejor pelea del año en Colombia. Cada uno recibió una paga de mil pesos y se constituyó en un récord en asistencia del público. El 10 de marzo de 1968 pierde en falló judicial en 10 capítulos ante el sanonofrino Germán Gastelbondo.

Rossito llegó a enfrentar a renombrados oponentes cómo los estadounidenses Arthur Presley, Eddie Perkins, Joe Brown, Tom Dennis, “Huracán” Lewis, Adrián Servin; los venezolanos Carlos ” Morocho” Hernández, César “Chivo Negro” Horta, Vicente Rivas y Ángel Amaya; los filipinos Bert Samudio y Carl Peñalosa; el hondureño Evaristo Ramos, los colombianos Al Ortega, “Kid Colombia”, Elías “Dinamita” Lian, Antonio “Mochila” Herrera, Rodrigo “Rocky” Valdéz, Germán Gastelbondo, Kid” Herrera, “Kid” Pérez, Geoffrey Paugham, Luis Castañeda, Jack Hernández; los panameños Valentín Brown, Eloy Henry, Esteban Santamaría y Joe Edwin; el peruano Enrique Dinatale, los ecuatorianos Rubén “Chico de Oro” Valladares y Eugenio Espinoza. Con los años a cuestas y el rigor de los 65 combates profesionales que protagonizó, decide colgar los guantes luego del combate celebrado el 14 de septiembre de 1968, cuando en São Paulo, Brasil, es anestesiado en el cuarto asalto por el local João Henríquez. Fue manejado por su suegro, el decano de los promotores colombianos, Filemón Cañate Bernett, a quién acusaba de explotarlo ya que casi nunca le pagaba las bolsas estipuladas y le obliga a a qué peleara. Rossito fue un digno ejemplo para las nuevas generaciones del pugílismo colombiano. Su enjundia, coraje, maestría, fortaleza y pundonor le llevaron a convertir en una gran figura del boxeo colombiano, cuando los bravos eran guapos de verdad.Cuando se hable del coraje como sinónimo de boxeo, allí debe estar presente Mario Nicolás Rossito, . Para la posteridad deja su foja de 48 peleas ganadas, 11 derrotas y seis empates.

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