Desde hace más de cincuenta años, la familia Lombana Elles, siete hermanos unidos por la pasión caballista, decidieron darle vida a las festividades en honor a San Pedro y San Pablo, convirtiendo cada celebración en un homenaje al amor por los caballos, los gallos y las tradiciones populares.
Los abuelos aún recuerdan como Calle Nueva se transformaba en escenario de corralejas y palquitos improvisados, donde la comunidad vibraba con la cultura ecuestre y la alegría de las fiestas patronales. Era la familia Lombana Elles, con su madre como guía y nombres que hoy son leyenda —Víctor, Rafael, Edgardo, Severo y Rodolfo, entre otros — quienes dieron inicio a una tradición que se convirtió en patrimonio del pueblo.

Hoy, de esa dinastía, solo queda con vida don Rodolfo Lombana Elles, quien a sus 98 años sigue mostrando con orgullo el legado que construyeron en familia. Él recuerda con emoción su trabajo por los policías, los campesinos y los más pobres, mientras sostiene que la verdadera riqueza del municipio está en sus tradiciones y en el amor por los caballos.
La administración municipal, liderada por la alcaldesa Claudia Espinosa Puello junto con la Secretaría de Gobierno y el Concejo Municipal rindieron un homenaje emotivo y merecido a Rodolfo Lombana, reconociendo su aporte invaluable a la cultura y a la identidad turbaquera. El acto fue más que un tributo: fue la reafirmación de que Turbaco es tierra caballista, tierra de equinos y de pasión por los gallos.

Así, Calle Nueva vuelve a ser símbolo de memoria y orgullo. La familia Lombana Elles sembró una semilla que hoy florece en cada cabalgata, en cada fandango y en cada celebración sanpedrina. Un legado que no pertenece solo a una familia, sino a todo un pueblo que cabalga unido por la tradición.

