Nos hablaron tanto del Fenómeno del Niño y sus consecuencias de fuertes calores y grandes sequías, debido al calentamiento de la superficie del océano pacífico, que nos comimos el cuento y, cuando menos lo esperábamos, se nos metieron dos o tres aguaceros prehistóricos, y nos sorprendieron con inundaciones y todo tipo de problemas.
Lo primero que todos nos preguntamos, obviamente, es la razón de por qué en pleno fenómeno ocurren estos diluvios atravesados y la respuesta es sencilla: el fenómeno del niño no es un interruptor de prende y apaga de las lluvias, sino un mecanismo climático que altera los promedios y probabilidades de pluviosidad de cada región. Así que, a pesar del niño, son posibles las lluvias, aunque también lo es que, no sean en la misma cantidad, ni en los mismos tiempos de una temporada normal.
De acuerdo con las entidades especializadas en este tipo de procesos, como nuestro IDEAM en Colombia, en pleno fenómeno del niño puede llover en las regiones, debido a factores locales que permiten que este coexista, con elementos regulares de las temporadas normales. Un ejemplo típico es la segunda temporada invernal del país, que ocurre precisamente en octubre y que estamos padeciendo en estos momentos.
Otro de los elementos que permiten la coexistencia del fenómeno del Niño, con un invierno estacional, son los fenómenos atmosféricos asociados al paso de frentes fríos, ondas tropicales, tormentas eléctricas o vientos locales, los cuales generalmente vienen asociadas a fuertes lluvias, que operan independientemente, en medio de grandes sequías, sorprendiendo a quienes se creían a salvo por estar ocurriendo el famoso fenómeno climático generador de calor y verano.
Igualmente, importante es darle consideración a la diversidad geográfica que tienen países como Colombia, con cordilleras, valles y costas, accidentes que mantienen diferencias climáticas de una zona a otra, lo que genera variadas reacciones frente a temperatura, y humedad, y por consiguiente producción de lluvias y sequias en el mismo país, independientemente de los impactos localizados del fenómeno del niño.
Así que los anuncios de fenómenos de niño o niña, no son necesariamente anuncios de situaciones absolutos de presencia o ausencia de lluvias. Son más que todo informaciones de interés sobre posibilidades y probabilidades de cambios, que deberán ser tenidas en cuenta en la planeación de actividades asociadas al clima. Se pudiera pensar que, por estar bajo el influjo de un fenómeno de esta naturaleza, deberíamos despreocuparnos del funcionamiento de los sistemas de drenajes pluviales, sin embargo, esta falsa apreciación, puede resultar en sorpresas desagradables y calamidades inesperadas.
En Cartagena, ciudad costera y tropical, hay que estar preparados para todos los fenómenos: niño, niña y Niños malcriados y repelentes.
