Durante años, la Alcaldía de Cartagena ha recurrido a la contratación de entidades privadas especializadas para garantizar la organización de las Fiestas de Independencia del 11 de noviembre. Carrozas, desfiles, artistas, preparación de reinas, escenarios y toda la logística festiva han sido manejados por expertos, dado que estas actividades no forman parte del giro ordinario del gobierno. Este esquema ha demostrado eficacia y buenos resultados, permitiendo que la administración cumpla con su misión principal sin descuidar la celebración.
Sin embargo, persiste un debate marcado por prejuicios y percepciones erradas. Algunos sectores insisten en cuestionar la participación de entes privados, alegando sin pruebas que se entregan recursos públicos para su beneficio. Se trata de argumentos livianos y sin análisis profundo, que desconocen la tradición y la realidad de la gestión pública en este campo.
La propuesta de consolidar en una sola organización especializada la coordinación de las fiestas busca precisamente mayor eficiencia, flexibilidad y economía en la gestión. No se trata de un cambio de modelo, sino de fortalecer un esquema que ya ha probado su efectividad. La dicotomía entre lo público y lo privado pierde sentido cuando lo que prima es la idoneidad y la capacidad de ejecutar con calidad.
El actual gobierno de Cartagena avanza en una transformación basada en la contratación de empresas especializadas y en una estricta vigilancia e interventoría de cada proceso. Por ello, considerar negativa la creación de una empresa dedicada exclusivamente a salvaguardar y organizar las Fiestas de Independencia carece de fundamento. Lo público o lo privado no es lo que define el éxito: lo que importa es la eficiencia y la eficacia con que se trabaja por la ciudad y su patrimonio cultural.

Es una gran propuesta que debe entregar beneficios mutuos: Comunidad y sociedad Publico -Privada; siempre que se crean las condiciones para que la organización incluyan las comunidades de barriadas, no solamente como gestoras, sino como beneficiarias transversales de la derrama económica de estas gestas. Dado que el éxito de las festividades, siempre se ha garantizado, también se debe incluir en la organización publico-privada, la obligación de entregar los beneficios económicos a las comunidades: Atención a Escuelas, centros de Salud, anchas deportivas, Calles de barriadas, Caños pluviales internos, etc.