La reciente presentación de Cartagena Cómo Vamos dejó a muchos asistentes con la sensación de que el informe fue más un listado de problemas que un balance real de la ciudad. Lo curioso es que, al revisar el documento completo publicado en medios y portales, la fotografía de Cartagena resulta mucho más alentadora. Esa diferencia entre lo dicho en la reunión y lo escrito en el informe oficial ha generado incomodidad y comentarios en la opinión pública.
Los indicadores muestran avances claros: la pobreza monetaria, extrema y multidimensional ha disminuido; el índice de desigualdad se ha reducido; la educación refleja mejoras sostenidas; y la percepción de seguridad ha mejorado. Son logros que no pueden pasarse por alto y que responden a políticas públicas y esfuerzos de la administración local. Sin embargo, en la presentación se subrayaron más los aspectos negativos, dejando en segundo plano los avances que la ciudadanía ya percibe en su día a día.
Ese sesgo comunicativo no es nuevo. Tradicionalmente, el énfasis de Cartagena Cómo Vamos ha estado en señalar lo que falta, lo que está mal y lo que debe corregirse, mientras que los logros se mencionan apenas de manera lateral. El resultado es una narrativa que transmite la idea de que la ciudad va mal, aunque los datos oficiales digan lo contrario. Y cuando otras fuentes muestran cifras más positivas, la ciudadanía percibe un contraste difícil de justificar.
La objetividad debería ser la regla. Si los indicadores son buenos, deben comunicarse con el mismo énfasis que los retos pendientes. Informar con rigor implica mostrar luces y sombras, no solo las sombras. De lo contrario, se corre el riesgo de alimentar la desconfianza y de dar la impresión de que hay sectores más interesados en destacar lo negativo que en reconocer los avances.
Cartagena necesita un relato equilibrado, transparente y justo. La ciudad está cambiando y los datos lo confirman. Lo que falta es que la narrativa pública refleje esa realidad sin sesgos, reconociendo tanto los logros como los desafíos. Solo así se construirá confianza y se fortalecerá el compromiso ciudadano con el progreso colectivo.
