La noticia sobre el estado de salud de la directora del IPCC, doctora Lucy Espinoza, nos llena de profunda preocupación y tristeza. Su decisión de apartarse temporalmente del cargo para dedicarse a su recuperación es, sin duda, prioritaria y necesaria. La salud y la familia están por encima de cualquier responsabilidad pública, y desde la ciudadanía solo queda desearle fortaleza y pronta mejoría.

Sin embargo, no puede pasarse por alto la magnitud de la pérdida para la administración. Lucy Espinoza ha sido una pieza clave en la consolidación del proyecto político del alcalde Dumek Turbay y del Plan de Desarrollo Cartagena Ciudad de Derechos, especialmente en la línea estratégica de cultura y patrimonio. Su liderazgo ha dejado huellas visibles en bibliotecas, celebraciones históricas, procesos de formación artística y en la revitalización de las fiestas del 11 de noviembre, que hoy son símbolo de identidad y orgullo cartagenero.

Su trayectoria no comenzó ayer. Desde la campaña de 2015 a la gobernación de Bolívar, pasando por la estructuración de rutas turísticas y metodologías culturales en el departamento, hasta su rol en la construcción del documento Cartagena, Visión de Ciudad, Lucy ha sido arquitecta de un modelo cultural sólido y sostenible. Su capacidad de gestión y su visión estratégica han convertido al IPCC en un referente de organización y legitimidad.

Hoy, la ciudad enfrenta el reto de continuar ese legado. Los procesos que ella impulsó —desde los comités artísticos hasta la consolidación de celebraciones históricas— son patrimonio institucional que debe mantenerse y fortalecerse. La cultura de Cartagena no puede detenerse; debe seguir siendo motor de inclusión, identidad y desarrollo.

Este no es un adiós, sino un hasta luego. La doctora Lucy Espinoza ha demostrado que su compromiso con Cartagena y Bolívar trasciende cargos y coyunturas. Su legado es un modelo que seguirá guiando a quienes asuman la responsabilidad de velar por el patrimonio y la cultura de nuestra ciudad. Mientras tanto, la prioridad es su recuperación, con la esperanza de que pronto vuelva a acompañar y enriquecer el camino cultural que ella misma ayudó a trazar.

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