Por Rubén Darío Álvarez P – Tomada de El Universal ( 30 de enero)

Así se titula un bolero del Sexteto Juventud, que en Cartagena fue muy escuchado en los años 70, y se quedó como clásico de la música afrocaribeña. Más de 40 años después podría, muy acertadamente, instituirse como la banda sonora de todo lo que está sucediendo en la capital de Bolívar, en manos de un alcalde díscolo, quien ha hecho de la payasería y la boconería sus mejores cartas de presentación.

“Si da tristeza vivir con una ilusión perdida…”. Eso dice la primera frase del bolero, que para mí encaja perfectamente en el acto de votación de quienes confiaron en que eligiendo al alcalde Dau, de verdad se iba a acabar la corrupción. Pero (como decían los abuelos) algunos de sus funcionarios le han puesto en la cara una plasta de lo que sabemos, como para ver si de verdad tendrá los ánimos de seguir señalando a otros como corruptos o nidos de ratas.

Da tristeza que el dizque alcalde casi que provoca una asonada cuando “ordenó” que no se cobraran más peajes, nada más que por hacerse el popular, como una estrategia desesperada para debilitar los tres movimientos de revocatoria que le están respirando en la nuca.

Da tristeza que sea precisamente la exprimera dama del Distrito quien salga tomándose fotos, cartel al pecho, pidiendo respeto para el alcalde Dau y para Cartagena, como si no fuera suficiente irrespeto todo la urdimbre fraudulenta que ella fraguó para hacerse a un puestecito en la Alcaldía. Y más irrespeto aún el que su jefe reaccione haciéndose el loco, como si todo se hubiera hecho a sus espaldas.

“Es más triste despertar y saber que fue mentira”, es otra de las frases del bolero. Da tristeza, entonces, que los electores estén abriendo los ojos y se percaten de que, mientras los alcaldes de otras ciudades y zonas rurales están trabajando como los mandatarios que deben ser, el alcalde Dau se haya dedicado únicamente a dar mal ejemplo con su imprudencia y falta de humildad; a decirles, implícitamente, a las nuevas generaciones que dirigir una ciudad es pasarse el cuatrienio cazando pleitos, para después sufrir la vergüenza de tener que rectificar y ofrecer disculpas.

Da tristeza comprobar que, a la larga, el alcalde Dau no tiene toda la culpa del circo en que se ha convertido Cartagena. Lo he dicho muchas veces: gran parte de la responsabilidad la tenemos nosotros, porque no hemos aprendido a tomarnos la política en serio; y, por ende, no sabemos elegir. Elegimos desde el corazón y desde el estómago. Pocas veces desde el cerebro.

Da tristeza que el hombre que, presuntamente, iba a arrasar con la corrupción esté demostrando que la ciudad le quedó grande, tema que también debería considerarse un acto de corrupción.

Un comentario en «DA TRISTEZA»

  1. No puede ser posible!, Ya no mas!. Se ha creado y establecido en mi ciudad, Cartagena, la cuasi cultura, de decir siempre opiniones o concepto parcializados. Hombe ya deja de continuar dividiendo, piensa positivo, nuestra ciudad requiere el apoyo y el consenso positivo. Nuestro aporte debe hacerse con el propósito de obtener resultados que le aporten salud mental de desarrollo y convivencia pacífica a todos los que habitan en el suelo cartagenero

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