La conciencia ambiental de las comunidades pesqueras de la jurisdicción de Cardique continúa dando resultados positivos para la protección de especies amenazadas.
Una tortuga carey (Eretmochelys imbricata), considerada una especie críticamente amenazada y protegida en Colombia, fue rescatada, atendida por especialistas y posteriormente liberada en su hábitat natural gracias a la acción responsable de pescadores de Tierrabomba y al trabajo articulado de varias instituciones.
El ejemplar, una hembra adulta, fue hallado accidentalmente enredado en una malla durante una faena de pesca. Al percatarse de la situación, los pescadores dieron aviso inmediato a la Armada Nacional, que realizó el rescate y activó el protocolo de atención junto con Cardique y la Policía Ambiental.
Posteriormente, la tortuga fue trasladada al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) del EPA Cartagena, donde recibió atención veterinaria especializada y permaneció bajo observación para evaluar su estado de salud. Tras confirmar que el animal se encontraba en condiciones óptimas, profesionales de Cardique realizaron su liberación en el medio natural.
Para el director general de Cardique, Ángelo Bacci, este hecho demuestra que los procesos de educación ambiental desarrollados durante años están transformando la relación de las comunidades con la fauna silvestre.
“La mejor herramienta para conservar nuestra biodiversidad es la educación. Hoy vemos cómo nuestros pescadores se convierten en guardianes del ambiente, actuando de manera responsable y dando aviso oportuno cuando encuentran una especie protegida. Esta liberación es el resultado de años de trabajo conjunto con las comunidades costeras, promoviendo la protección de nuestra fauna y fortaleciendo la cultura ambiental en el territorio”, afirmó Bacci.
El directivo destacó que la entrega voluntaria del ejemplar por parte de los pescadores de Tierrabomba representa una señal alentadora sobre el compromiso ciudadano con la conservación de especies marinas que enfrentan riesgos de desaparición debido a factores como la contaminación, la captura incidental y la pérdida de hábitat.
“Cada tortuga que logramos devolver al mar es una victoria para los ecosistemas del Caribe. Pero más importante aún es comprobar que las comunidades comprenden el valor de estas especies y participan activamente en su protección”, agregó el director de Cardique.
Así mismo, David Geiszler, médico veterinario de Cardique, destacó el trabajo interinstitucional que viene desarrollando junto con Guardacostas de la Armada Nacional, la Policía Ambiental y el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) del EPA Cartagena, una articulación que permite responder oportunamente a los casos relacionados con fauna silvestre y garantizar su atención especializada.
La liberación de esta tortuga carey se convierte así en un ejemplo exitoso de cooperación entre autoridades ambientales, organismos de seguridad y comunidades pesqueras, ratificando que la protección de la biodiversidad es una responsabilidad compartida que genera resultados concretos cuando existe compromiso colectivo.
