En su programa de gobierno y en la enunciación de algunos principios filosóficos que direccionarían su gestión, Dumek Turbay dijo una frase que tuvo una sonoridad visionaria y profética y la que muchos tomaron a la ligera, sin analizar su gran contenido: “no lo haremos todo, pero haremos mucho”
Parecía un Obiter Dicta, algo dicho de paso sin mucha importancia, pero en realidad, tenía un contenido serio, que paso a paso, día a día, proyecto a proyecto, ha ido demostrando su real significado. Era evidente que el entonces candidato o alcalde recién elegido, entendía el tamaño y la magnitud de la responsabilidad que iba a enfrentar y aceptaba con humildad que muchas de esas tareas serían resueltas satisfactoriamente, así como, muy seguramente, algunas quedarían pendientes.
Hace unos días un destacado pastor columnista, con mucha paciencia, fue nombrando una a una, la gran cantidad de obras que se han realizado en este gobierno. A pesar de que hizo una síntesis bastante objetiva y de que tuvo la perseverancia de ir haciendo una revisión exhaustiva, es claro que se le quedaron muchas cosas por enumerar y destacar, debido precisamente a eso: es que no se han hecho todas las obras, pero si se han hecho muchas. Tantas que hasta a un observador muy concentrado como lo puede ser un pastor, también se le pasaron por alto algunas.
Y es comprensible. Casi todas las personas que se deciden a hacer un recuento de obras, caen en el lugar común de dedicarse a contar y verificar obras de infraestructura física: vías, parques, colegios, hospitales, paseos, malecones, plazas, canchas, estadios, y se olvidan de otro gran segmento de obras que no son físicas, sino procesos, programas, políticas, desarrollos, eventos, creaciones o soluciones blandas en general, que igualmente, generan un sinnúmero de importantes resultados, en la gestión de un gobernante.
Lo que sí es grave, es que quien nunca ha hecho nada, se dedique a cuestionar a un gobierno porque no lo ha hecho todo. Se enfocan en detalles y en lo que aún falta, para no ver lo que se ha hecho, en una actitud obcecada y torpe, que más que generarles réditos políticos o electorales, los presenta como personas testarudas, poco inteligentes y alejados de una realidad que todo el mundo confirma y aprueba.
Quisiéramos ver a esos negacionistas contumaces, frente a una gran responsabilidad como la que le tocó enfrentar a Dumek Turbay, y a la cual respondió con lujo de detalles. A lo mejor no hagan todo ni mucho, como varios que conocemos, pero seguro abundarán en excusas y pretextos de barajas, como lo hacía Pilar Ternera en el granero de los Buendía.
