En el barrio El Pozón se vivió un hecho lamentable: manos inescrupulosas destruyeron el esfuerzo de recuperación ambiental que adelantaba el EPA. Allí se habían sembrado más de 700 árboles para transformar la entrada del sector y devolverle vida a un espacio que debía convertirse en símbolo de bienvenida y esperanza.
Mauricio Rodríguez, director de la entidad, expresó su tristeza por la pérdida de este proyecto, señalando que no solo se dañó la siembra, sino también la ilusión de la comunidad y el anhelo de ver renacer un lugar que estaba destinado a ser ejemplo de recuperación ambiental.
Lo que debía ser un espacio de renovación hoy refleja la irresponsabilidad de quienes atentan contra el patrimonio común. Desde ESOVA resaltamos que cuidar lo nuestro es proteger el futuro, y que la defensa de los espacios verdes es tarea de todos.
