Si en algo coinciden la reconocida abogada cartagenera Roxana Segovia, el rector de la Universidad del Norte de Barranquilla, Adolfo Meisel Roca y el médico Alex Tejada, es que la ciudad ya tocó fondo y alguien tiene frente a lo que está pasando.

Sus pronunciamientos aislados han permitido establecer un hilo conductor en el que todos manifiestan la preocupación por lo que viene pasando en la administración distrital. Roxana Segovia ha señalado sentir un dolor de patria y añade que por primera vez siente a Cartagena como una ciudad fallida.

Entre tanto, el académico y exdirector del Banco de la República, Adolfo Meisel, sostiene que Cartagena ahora mismo es un desastre social; mientras que el reconocido medico Alex Tejada recientemente ha señalado que algo se tiene que hacer porque no hay autoridad y vivimos un caos total.

Analistas consultados por ESOVA NOTICIAS señalan que la ciudadanía no puede estar equivocada cuando reclama respuestas claras a los problemas que viene afrontando y sencillamente no se puede seguir en la sin salida que plantea el mandatario distrital, William Dau, cuando señala que todos son unos malandrines o que a él, le dejaron la ciudad en este lamentable estado.

“Usted es el alcalde y debe responder por los chicharrones o para que se hizo elegir”, fue lo que le dijo la líder Estella Marrugo quien lideró recientemente la jornada de protesta y bloque en Bayunca esperando encontrar una solución a la falta del alcantarillado y que lo ordena una acción legal.

“Cartagena es un desastre social, Cartagena está empeorando la calidad de la educación. En Cartagena no se cobran impuestos, todos los problemas, una ciudad rica, con las inversiones industriales más grandes que se han hecho en la historia del país, con el puerto más importante del país, con el sector turístico más importante del país, con viviendas de los más altos precios del país, con hoteles cinco estrellas y esa riqueza no le está llegando a la gente más excluida. Se vive entre el barro, sin agua, sin educación, sin salud y allí tenemos un problema de trampa de pobreza”.

El académico considera que Cartagena es una ciudad rica, pero con bajo recaudo de impuestos locales, con gran inversión industrial, un puerto de primer orden y principal destino turístico, pero la inversión social no se ve reflejada.

Y mientras los días pasan la ciudad se va hundiendo en un abismo del que costará sacarla y proyectarla nuevamente. Esperamos, eso si, que los ecos de los lamentos de quienes hoy manifiestan su preocupación lleguen a las instancias nacionales y por el bien de la ciudad se comience a hacer algo porque de lo contrario, estamos asistiendo al entierro de Cartagena por cuenta de quien la ciudadanía eligió como sepulturero: William Dau.

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