Cartagena está cambiando, y esta vez los números lo confirman. En medio del ruido político y los desafíos sociales, la ciudad parece estar encontrando su ritmo económico. No es un milagro, tampoco un golpe de suerte: es el resultado de decisiones que comienzan a dar frutos.
En los últimos meses, el panorama laboral de la ciudad ha mejorado de forma notable. Según el más reciente informe del DANE, la tasa de desempleo en Cartagena cayó al 9,9% en el trimestre diciembre de 2024 a febrero de 2025. Volver a cifras de un solo dígito no solo es alentador, es una señal clara de que se está haciendo algo bien. Es la tasa más baja para un febrero en los últimos cinco años. No se trata solo de una mejora puntual, sino de un cambio sostenido.

Cartagena, junto con Neiva, lidera la reducción del desempleo en Colombia en el último año. Pero lo interesante no es solo que haya más gente trabajando, sino que muchos lo están haciendo en condiciones más dignas. La informalidad, esa vieja conocida que arrastra la economía de millones, también va a la baja. De hecho, Cartagena es hoy la ciudad con menor tasa de informalidad en toda la región Caribe, y la segunda donde más ha disminuido a nivel nacional.
Y hay otro dato que merece especial atención: el desempleo juvenil. En una ciudad donde los jóvenes muchas veces ven más oportunidades fuera que dentro, ahora estamos viendo un giro esperanzador. Cartagena logró la mayor reducción del desempleo juvenil del país. Sí, la mayor. Y se consolida como la ciudad con la tasa más baja de todo el Caribe en este segmento. Eso habla de algo más profundo: de puertas que antes estaban cerradas y que hoy comienzan a abrirse.

Todo esto ocurre en el marco del Plan de Desarrollo “Cartagena Ciudad de Derechos”, impulsado por el alcalde Dumek Turbay. Hay quienes critican, quienes dudan, y eso está bien —la democracia necesita voces distintas—, pero los datos están sobre la mesa. Y cuando los números dicen que más personas tienen trabajo, que menos están en la informalidad, y que los jóvenes tienen más oportunidades, hay que prestar atención.
Datos económicos y sociales confirman avances del Plan de Desarrollo de Dumek Turbay en Cartagena: No se trata de lanzar las campanas al vuelo. Aún hay retos enormes: pobreza, desigualdad, precariedad laboral. Pero por primera vez en mucho tiempo, Cartagena no es solo una ciudad que resiste. Es una ciudad que avanza.

Hoy, más que cifras, lo que se siente en las calles es un leve cambio de ánimo. Esa sensación de que las cosas pueden mejorar. Que después de tanto tiempo sobreviviendo, quizá estemos empezando a vivir mejor.

