Comunidades campesinas y mineras que residen en zonas rurales del municipio de Santa Rosa, sur de Bolívar, realizaron una reunión con representantes de grupos ilegales, con el fin de llegar a algunos acuerdos respecto a la situación humanitaria que se vive en la zona.
El encuentro que contó con el acompañamiento de la iglesia católica, se dio tras 18 días de un paro armado, que impide la libre movilización de víveres y el normal funcionamiento de las actividades económicas.
De acuerdo a información será permitido el movimiento de comida una vez por semana, además del traslado de pacientes enfermos, previa articulación con las juntas de acción comunal.
Sin embargo, es claro que la situación no ha sido superada, por eso según los lugareños, es necesaria la presencia del Gobierno Nacional no solo en materia militar, sino también, para avanzar en el restablecimiento integral de la zona.

