Yesira Mendoza Santana (*)
Si eres colombiano o colombiana, sabes que nuestro país recientemente llevó a cabo dos procesos democráticos y participativos que permitieron la renovación de liderazgos en las Juntas de Acción Comunal, en las Juntas de Vivienda Comunal y más recientemente, en las Asociaciones de Juntas de Acción Comunal; organizaciones de primer y segundo grado respectivamente, en el marco de las Elecciones Comunales 2026.
Alrededor de 500 mil bolivarenses en su calidad de dignatarios y dignatarias, candidatos y candidatas y/o afiliados y afiliadas, ejercieron su derecho a participar, así como a elegir y ser elegidos con el firme propósito de contar con las personas idóneas en estas organizaciones comunales que constituyen según la Ley 2166 de 2021, la mayor expresión social organizada, autónoma, solidaria y sin ánimo de lucro de la sociedad civil; dado que, su propósito es promover el desarrollo integral de las comunidades y la participación democrática.
Hemos sido testigos de la efervescencia y calor que tuvo el proceso de alistamiento y el desarrollo de la jornada electoral comunal en algunos territorios, sobre todo urbanos, lo cual ha generado chistes, memes, curiosidad frente al tema y debates frente a la forma en que una comunidad puede dividirse y generar conflictos frente a una elección que debería darse en sana convivencia, respetando las diferencias y bajo el direccionamiento que establece la legislación comunal vigente. Sin embargo, en medio de todo, hay aspectos que se deben resaltar, como lo es el acatamiento de la Ley 2166 de 2021 y su Decreto reglamentario 1501 de 2023, en lo que respecta a que al menos el 30 % de los cargos sean ocupados mujeres.
Podemos concluir entonces, la legislación colombiana no solamente reconoce el liderazgo de las mujeres; sino que, establece una participación mínima en los cargos de los organismos de acción comunal. La discusión ahora, debe pasar de “permitir que las mujeres participen” a “garantizar que su participación sea efectiva, visible y tengan capacidad real de decisión”.
En concordancia con esos preceptos legales, los gobiernos, departamental y municipales implementaron estrategias para promover y fortalecer la participación activa de las mujeres en las organizaciones comunales, no solo para visibilizarlas sino para resaltar su rol, logrando como resultado la inscripción y reconocimiento de más de 10 mil mujeres como dignatarias de Organismos Comunales en Bolívar, para el periodo 2026 – 2030.
Sigue en la agenda la tarea de promover, fortalecer y hacer visible ante el departamento y el país, la labor de las mujeres comunales, la cual no debe entenderse únicamente como un acto de reconocimiento; es también una manera de evidenciar que detrás de muchos procesos de organización, gestión y transformación social hay mujeres que dedican su tiempo, sus conocimientos y sus esfuerzos al bienestar colectivo, demostrando que liderar una comunidad también es una forma de construir país y mejor aún, una forma de inspirar a otras mujeres.
En Bolívar, esta realidad cobra una dimensión especial. En barrios, veredas, corregimientos, y municipios, las mujeres comunales han demostrado que su liderazgo nace de la cercanía con la gente y se fortalece en la capacidad de convertir las necesidades de sus comunidades en iniciativas, proyectos y acciones de transformación. Son mujeres que gestionan, acompañan, convocan, concilian, proponen y, muchas veces, sostienen silenciosamente el tejido social de sus territorios. Reconocerlas, fortalecerlas y visibilizarlas es, por tanto, apostar por comunidades más participativas, incluyentes y resilientes; porque cuando una mujer comunal levanta su voz, no habla solamente por ella, habla por su comunidad, moviliza voluntades y abre caminos para transformar el territorio.
Ese es el poder transformador de las mujeres comunales de Bolívar.
Dignificar su labor, fortalecer su liderazgo y garantizar espacios reales de participación no es un regalo; es reconocer el valor de quienes, con sus manos, su voz y su corazón, ayudan a construir y transformar a un Bolívar profundo.
(*) Especialista en Alta Gerencia | Administradora Pública, Tecnóloga en Promoción Social |Experiencia en Procesos de Formación, Liderazgo y Desarrollo Organizacional
