Por Luis Adolfo Payares
Esta mañana me acordé de Tomasa* esa mujer que a punta de venta de fritos en la calle Mompox y ocasionalmente en el Centro, pudo sacar adelante a sus dos hijos, Madre cabeza de hogar, muy trabajadora, la puedo ver todavía en mi mente llegando a las 4 :30 de la mañana a la esquina y empezando a trabajar recibiendo el humo y el calor sofocante de la paila ardiente. Tomasa (nombre cambiado) siempre me guardaba mi arepa de huevo cuando todavía podía comerlas, sin estar pensando en los «traqui traquis» y los «trigli acaba arterias». Ella muchas veces me regalaba uno que otro frito, me decía «docto, aquí tiene un regalito de esta negra maluca», nunca la escuché quejarse, tampoco nunca me pidió nada, creo que era tan bondadosa que apartaba muchas veces los mejores fritos para dárselos a los que quisieran comer o a los que no habían comido, esos muchachos que se ubicaba a cuidar carros o a lavarlos cuando Cartagena era menos insegura.
Un día la estando en mi oficina cuando trabajaba cerca de su puesto, la secretaria me dice: «Sr Payares lo busca la señora de los fritos…» De inmediato me paré y fui a verla, me dijo: «Docto yo se que es el día de su cumpleaños por eso le traigo una arepa de huevo doble y dos patacones y una Kola Román (cuando se podía tomar). Le dije: Oye pero negra bella porque haces eso, gracias que detallazo..! No se preocupe «docto», aquí estoy siempre para servirle…pero déjate de eso le dije, toma aquí tienes toma este billete que tus hijos necesitan que les pagues la universidad… está bien se los voy a recibir, ¿pero se los voy a dar a es muchacho que está allá si lo ve…? Se trataba de un mendigo que andaba siempre por esos lugares y que pedía dinero a todo el mundo.
A pesar que era un billete de $ 10.000 pesos, que para la época, son más o menos ahora como $ 50.000, Tomasa lo cogió y se lo llevó al mendigo. Este al ver el billete no lo creía y se fue con una alegría infinita. Este gesto de Tomasa una mujer que dejó con la venta de fritos dos profesionales que por la falta de oportunidades tuvieron que salir del país y son profetas en otras tierras.
Hoy cuando pasaba por allí la recordé y me bajé del carro y pregunté por ella, pero solo el popular «cachete» me dijo: Docto ella murió hace como 6 meses y ni los hijos pudieron venir al velorio. Le pregunté y donde la enterraron..? Bueno, la hermana donde vivía no tenía plata para enterrarla, pero un señor llegó en una camioneta, dijo que era amigo de ella y dejó el entierro pago y le dejó plata a la hermana. La velaron en la «lorduy» y la enterraron en Jardines de Cartagena. y quien era el señor…?
Era el mendigo, que una vez ella, le dio el billete que yo le di aquel día de mi cumpleaños.

