Por Danilo Contreras
“Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore”. Esta sentencia del novelista inglés Aldous Huxley sirve a la primera idea que quiero compartir con los amables lectores.
El hecho de que una mayoría ciudadana haya logrado elegir a Gustavo Petro como Presidente de la Nación, pese a que algunos medios de la gran prensa nacional titulaban en sus carátulas que Petro nunca sería Presidente, nos demuestra que las cosas están cambiando, no solo en el clima, sino incluso en política.
También resultaba impensable que una afrodescendiente, palenquera para más señas, sin ninguna trayectoria electoral como Cha Dorina Hernández, haya sido elegida por una lista cerrada en un departamento como Bolívar, acostumbrado a las viejas mañas de las microempresas electorales en donde ganaba siempre aquel que manejaba “las tulas” y la contratación. Definitivamente algo está cambiando.
Ahora que nos disponemos a una “tercera vuelta electoral” en la que el Pacto Histórico en Cartagena y Bolívar se propone derrotar a las viejas maquinarias electorales dirigidas por clanes que se han cansado de entrar a saco a la hacienda pública, resulta importante promover el debate de la ideas para que consolidemos las transformaciones, pues han sido las ideas de un futuro mejor las que le dieron el triunfo a Petro.
Así las cosas, resulta pertinente que inauguremos la deliberación acerca de lo que los candidatos y candidatas proponen a Cartagena y a Bolívar, para consolidar un programa de innovaciones que la gente reclama.
En esa perspectiva y en mi condición de precandidato a la Gobernación por el partido Colombia Humana que hace parte de la coalición Pacto Histórico, lanzo a la opinión una primera idea fuerza de lo que será nuestra propuesta programática: La revolución del Ordenamiento Territorial en Bolívar.
Una de las funciones fundamentales de los gobernadores esta consignada en el numeral segundo del artículo 305 de la Constitución Política, y es la de “dirigir y coordinar la acción administrativa del departamento y actuar en su nombre como gestor y promotor del desarrollo integral de su territorio…”.
Pues bien, la experiencia y el conocimiento de la administración pública departamental me permite afirmar que los Zodes (zonas de desarrollo económico y social) en que hoy se encuentra dividido el departamento de Bolívar, no ha servido, ni sirve para nada a los procesos de desarrollo que las comunidades reclaman en los territorios diversos que configuran la geografía departamental, desde la Bahía de exportación en Cartagena de Indias, hasta las breñas de la serranía de San Lucas en el sur profundo de Bolívar. Los Zodes son una mera enunciación que no ha implicado la planificación regional del desarrollo, ni financiación conjunta de proyectos estratégicos. Ha sido más bien un cuento al que debemos darle fin pues no es ni una fórmula de desconcentración, ni una manera de ejercer la descentralización administrativa conforme a nuestro régimen constitucional y legal.
Los Zodes (que hoy son 7 pues recientemente el Zodes Dique se dividió caprichosamente en 2), son más bien un anacronismo que va en contravía de las propuestas de uno de los ejes de transformación del Plan Nacional de Desarrollo presentado por el gobierno nacional al congreso, esto es, el eje de Convergencia Regional, el cual persigue “…fortalecer los vínculos intra e interregionales, y aumentar la productividad, competitividad e innovación en los territorios. Así mismo, se requiere transformar las instituciones y la gestión de lo público, poniendo al ciudadano en el centro de su accionar y construyendo un relacionamiento estrecho, mediado por la confianza, entre las comunidades y entre éstas y las instituciones, para responder de manera acertada a sus necesidades…”.
La simple lectura de este texto extractado del artículo 3o numeral 5º del plan, nos permite concluir que es necesario transformar las instituciones y una de ellas sin duda deben ser los ZODES.
En su lugar proponemos acudir a fórmulas de descentralización administrativa territorial y por servicios innovadoras, en una verdadera revolución del ordenamiento territorial, que nos permita poner en el centro de la acción gubernamental a la gente, el agua y los ecosistemas.
Nuestro sistema constitucional y legal permite hoy acudir a figuras como las áreas metropolitanas, las asociaciones de municipios con intereses comunes, a las regiones administrativas y de planeación (RAP), que, contrario a los Zodes, están dotadas de contenidos institucionales y herramientas financieras que hacen posible la materialización de proyectos de beneficio en los territorios, incluso en los más apartados del departamento de Bolívar.
El apoyo que desde la gobernación podamos brindar para armonizar y consolidar las voluntades de los municipios y el distrito de Cartagena que deben hacer operativa el arrea metropolitana, nos ayudaría a resolver múltiples problemas, como el de una joven trabajadora a quien conozco, que debe venir diariamente desde Turbaco hasta el Centro Histórico, pagando $12 mil pesos diarios en transporte de su exiguo salario y gastando 3 horas diarias en ese trayecto de ida y vuelta, cuando la planificación metropolitana de la movilidad podría permitir que concibamos rutas integradas a Transcaribe, que propicien un ahorro a las trabajadoras y los trabajadores, así como reducir tiempos de traslados.
Pienso igualmente en que Regiones Administrativas y de Planificación bien concebidas y concertadas, pueden impulsar iniciativas de impacto inter-departamental como la posibilidad de integrar los municipios del sur de Bolívar y Antioquia para proveer recursos y financiación completa a proyectos como la vía Cantagallo – Yondó, que dejaría conectados a varios municipios del sur con el centro del país y cuya inversión según estudios en fase 1, superan los $160 mil millones. Igual podemos soñar la integración con programas comunes en Montes de María, La Mojana o los municipios de la línea bolivarense, entre otros.
Antioquia y Santander, que son de los departamentos más pujantes del país, concentran el 42% de los esquemas asociativos territoriales del país, con buen éxito.
Asimismo, leyes como la 136 y 128 de 1994, 1454 de 2011, 1625 de 2013 y más recientemente la ley 1962 de 2019 o ley de regiones, prevén mecanismo institucionales y de financiamiento que facilitan – si hay compromiso, honestidad y disposición real -, la convergencia territorial para llevar progreso y bienestar sostenible a nuestra gente en toda la geografía bolivarense.


Excelente texto, conciso y con un lenguaje apropiado y oportuno para esta coyuntura electoral para vender un programa que se ajusta al desarrollo del departamento de Bolívar, totalmente bien fundamentado, con un lenguaje sencillo y convincente.
Hay que leer mejor la LOT. Si se hace se ve claramente que las RAP (Regiones Administrativas de Planificación) son instancias REGIONALES no intradepartamentales de carácter transitorias para llegar a las RET (Regiones Territoriales). Asi que es un error decir que se va a hacer una «revolución» del ordenamiento interno del departamento de Bolívar haciendo RAP. Además, hace cinco años se creó la RAP Caribe y no ha servido absolutamente para nada. Ni suena ni truena. Peitos de mariposa.
En cambio las ZODES, que las creamos en 2002, reemplaza el ese sí anacrónico concepto de SUBREIONES porque involucra, además de lo geográfico, las dimensiones socioeconómicas del desarrollo de una población. Nosotros en Bolívar fuimos pioneros en crearlas (gobierno de Luis Daniel Vargas siendo el suscrito su secretario de planeación) y en dos de las seis zodes hay instancias administrativas aunque poco operativas, no porque la idea sea mala sino porque los gobernadores no quieren desconcentrar su poder ni delegar funciones a instancias administrativas en esas zonas.
Para información de Danilo, las zodes están reconocidas por el Departamento Nacional de Planeación -DNP y si rmete en google y consulta como se encuentra organizada territorialmente la CIUDD DE MEXICO, verá que son justamente por ZODES. Nuestro modelo pegó.