Por: Luis Adolfo Payares
En la España Franquista de los años 40 se realizó un pacto de silencio entre los auspiciadores de Francisco Franco y los detractores de la Guerra Civil Española, los cuales acuñaron este acto como el PACTO DEL SILENCIO, el cual ha trascendido como una nueva forma de crear hechos políticos sin mover un dedo, solo esperando que el otro actúe y se den los resultados esperados. Esta herencia española ha trascendido hacia nuestra política donde los SILENCIOS, son estrepitosos y se analizan de una manera muy peculiar dentro del entorno político de nuestra amada Cartagena.
EL alcalde William Dau Chamat un outsider de la política, pero muy astuto y sagaz para hacer negocios, en su campaña generó todo ese odio hacia la vetusta clase política cartagenera, plagada de toda índole de epítetos, acuñando uno nuevo, el cual desplegó de manera apabullante, llegando al TOP OF MIND y al TOP OF HEART, es decir, cruzó la barrera de la mente y el corazón, creando fanáticos acérrimos que vitoreaban al NEOMALANDRIN como uno de los nuevos Mesías que debían SALVAR A CARTAGENA.
El candidato despliega toda su artillería pesada, señalando que los corruptos se robaban el 70% de los recursos de la ciudad de Cartagena y que por lo tanto él era la solución y que, como alcalde de la ciudad le inyectaría mas de 15 mil millones de pesos a los barrios a través de las Juntas de Acción Comunal, para que no hubiera más pobreza en nuestro amado corralito de piedra. Toda esta gran cantidad de premisas las decía sin cesar, creando un discurso pendenciero, que cuando se posesionó, lo siguió, hasta les señaló el dedo del medio a los concejales, en una audiencia pública, mentándoles la madre y diciéndoles toda cantidad de palabras ofensivas.

LA ERA DEL “PIPI COGIDO”
La era del PIPI COGIDO llegó, se vieron fotos del alcalde con los concejales tomando cerveza y charlando como buenos compadres, lo cual parecía que nuestra ciudad se podía enrumbar en nuevos vientos de progreso y prosperidad en medio de esta pandemia. Pero no fue así, lo que parecía una unión para sacar la ciudad adelante, lo que ha sido en un pacto de silencio donde solo se sabe que el alcalde habla cuando sus intereses son vulnerados, o alguno de sus principales escuderos los tratan de amedrentar. Con la Moción de Censura promulgada al secretario de Planeación, el alcalde, salió en una férrea defensa, organizó grupos de protestas, ataques en redes, reuniones con emisarios para tratar de que no se hiciera, incluso realizó un FACEBOOK LIVE, manifestando que era una persecución política lo que querían hacer para tratar de conseguir OPS y demás argumentos para victimizarse. ¿Por qué no pasó lo mismo con Armando Córdoba…? Una fuente “off record” nos dijo que: “El alcalde se deja llevar por el “oído” no analiza, solo les cree a unos cuantos acólitos que lo ponderan en su entorno, veía en Armando una amenaza ya que quería ser alcalde de la ciudad, y estaba trabajando para una campaña a la Cámara de Representantes, además se le vio con algunos concejales cuadrando dádivas, lo que él en su campaña ampliamente condenó.” Dau quería quitarse de encima a Córdoba, y se silenció, no dijo nada, creó el espectro suficiente para que todo aconteciera sin ningún reparo, además desde antes de todo ya tenía su reemplazo.» Añadió.

La Secretaría de Participación Ciudadana, es una cartera importante dentro del entorno de la alcaldía de la ciudad con un presupuesto en el 2020 de $21.472.298.258 pesos, de los cuales se ejecutó el 33% representados en $7.057.657.094 pesos. Teniendo en cuenta que la premisa del alcalde era que los corruptos se robaban el 70% de los recursos, y si ahora, según su premisa, no hay tal robo, donde está ese 70%..? Dentro de la Moción de Censura promovida y decretada por el Concejo se descubrió que había un funcionario contratado en esta entidad, que estaba inhabilitado por la Procuraduría, además de malos manejos de los recursos, y el desamparo total de los Centros de Vida, los cuales se encargan del cuidado de los ancianos.

Hasta el momento el movimiento NEOMALANDRIN sigue con su acuerdo secreto, donde el universo paralelo de sus inquietudes y argumentos están siendo cada vez mas inverosímiles, en una ciudad que clama por el desarrollo, por proyectos de infraestructura, por una mejor movilidad, y una mejor competitividad en el entorno económico y social comparado con las demás ciudades de Colombia. Hasta el momento el que se proclamaba salvador, está siendo peor que la enfermedad, esta siendo solo un NEOMALANDRIN que no puede gobernar, solo con sus ínfulas de MESIAS, y que de seguro llevará a la ciudad a otro desastre administrativo.

