Algunos escépticos se empeñan en afirmar que, a los funcionarios públicos no hay que reconocerles nada en cuanto a ejecutorias, ya que ese es su trabajo y para eso les pagan. Pues es una discusión pueril, porque eso mismo sucede en todos los ámbitos, a todo el mundo le pagan por su trabajo, pero no hay duda que quien lo hace bien, con excelencia, calidad, eficiencia y eficacia, generalmente recibe más reconocimientos que quien lo hace apenas por cumplir.
Ni se diga del otro extremo, donde encontramos personajes que tienen el trabajo y les pagan por realizarlo, pero no hacen nada. Hemos tenido ejemplos de alcaldes que la gente los elije, les dan un presupuesto y pagan impuestos, y estos no hacen nada. Se la pasan peleando con el Concejo, para luego decir que no les aprueban nada. Se la pasan escondiendo la plata dizque para que no se la roben y al final, terminan el período sacando pecho porque, obviamente, quedan recursos sin ejecutar en bancos y otro tipo de vericuetos financieros.
Entonces no está nada mal reconocer la gestión de un alcalde, cuando en forma seria y responsable, elabora un plan de desarrollo, lidera un equipo, consigue unos recursos, y los aplica en toda una serie de proyectos y programas de corte social, para mejorar la calidad de vida y cumplir con las promesas de solución de problemas estructurales, que les hizo a los que lo eligieron, pero también a los que no lo eligieron. Hay una diferencia abismal, entre este tipo de dirigentes y los malandrines haraganes, que desperdician una brillante oportunidad y se dedican a holgazanear, haciendo videos pendejos, mientras la ciudad se cae a pedazos.
Parece que esta reflexión fuera simplemente un análisis de buenos y malos, o de hacer o no hacer, pero no. Realmente el fenómeno es más serio y tiene que ver con competencias, capacidad, formación, liderazgo, inteligencia emocional y visión estratégica. Esas cualidades no se consiguen fácilmente y si no se hace una buena elección, partiendo de una hoja de vida muy completa y de un programa de gobierno bien estructurado y analizado, lo más seguro es que usted elija un alcalde de los malos y que no hacen. Tenemos muchos ejemplos y experiencias negativas, que deberían direccionar a la ciudadanía hacia buenas elecciones.
Lo que si extraña, es ver que, en algunos escenarios, no solo no se reconozca una gestión excepcional del actual gobierno, sino que, al contrario, se dedique la atención a detalles negativos muy rebuscados, con el fin de adelantar campañas de desprestigio, tendientes a afianzar candidaturas apresuradas de aparecidos y malogrados candidatos, con serios antecedentes de gestionar deficiente e inestabilidad política. Algo que tienen claro los cartageneros, coherentes con los logros de la actual administración, es que Cartagena no va a retroceder.
