En Cartagena, los corrillos políticos han encendido motores. La lista de funcionarios del gabinete de Dumek Turbay que aparecen en los mentideros, en el palito de caucho y ahora en las plataformas digitales, es tan larga que parece un desfile de aspirantes a la Alcaldía. Ocho, nueve, diez nombres circulan como posibles candidatos, lo que en teoría dejaría al gabinete desierto si todos decidieran renunciar para no inhabilitarse. Una escena exótica, casi irreal, pero que refleja la intensidad del momento político.
Lo que sí resulta evidente es que detrás de esa baraja hay un mensaje poderoso: el equipo de Turbay está compuesto por líderes formados, idóneos y con resultados palpables en sus carteras. La ciudadanía los reconoce, los mide y hasta los postula como sucesores del alcalde. Nunca antes, con tanta anticipación, se había visto que secretarios del despacho fueran considerados por la opinión pública como reemplazos naturales del mandatario.
Este fenómeno habla de un gobierno que ha sabido construir confianza y mostrar avances concretos. Infraestructura educativa, salud, recreación, deporte, vías y hasta proyectos de transporte acuático forman parte de un legado que la gente percibe como sólido. Por eso, la idea de que un funcionario del gabinete continúe el proyecto no es descabellada: conocen el plan, la ciudad y el ritmo de trabajo; representan la garantía de continuidad que muchos cartageneros reclaman.
Claro está, pensar en diez aspirantes simultáneos sería impráctico y hasta caótico. Lo más probable es que el alcalde haga un guiño hacia uno de sus colaboradores, y que de allí surja la candidatura con mayor fuerza. Pero lo novedoso es que hoy la conversación política no gira en torno a outsiders ni a improvisados, sino a un grupo de funcionarios que han demostrado capacidad y compromiso.
La política cartagenera, siempre vibrante, se enfrenta a un escenario inédito: un gabinete convertido en semillero de candidatos. Lo que ahora es ruido y especulación, pronto se decantará en nombres concretos. Y si de ese equipo surge el sucesor, Cartagena podría estar apostando por la continuidad de un proyecto que ha mostrado resultados y que promete soluciones de largo plazo.
En definitiva, más allá de la lista interminable, lo que queda claro es que el “dumekismo” ha sembrado un terreno fértil. La ciudad observa, evalúa y espera que, cuando el agua se aclare, el relevo mantenga el rumbo de un gobierno que ha sabido encender fuego en el corazón de su equipo y en la esperanza de los cartageneros.
