La noticia recibida de Fitch Ratings, una de las tres calificadoras más importantes del mundo, confirma por tercer año consecutivo la categoría AA para Cartagena y ratifica la estabilidad financiera de la ciudad en el corto y largo plazo. Este reconocimiento llega en un momento clave, cuando el Distrito afronta un endeudamiento de 1,5 billones y avanza en la ejecución de proyectos estratégicos. La calificación despeja dudas y envía un mensaje claro: Cartagena maneja sus finanzas con responsabilidad y seriedad.
El contraste con la situación nacional es evidente. Mientras Colombia se ubica en categoría BB, Cartagena se erige como un territorio con una de las mejores calificaciones del país, compensando en parte los desequilibrios macroeconómicos. Este logro desmiente las voces que han querido instalar la idea de que el endeudamiento compromete el futuro de la ciudad. Por el contrario, la evaluación internacional demuestra que la planificación técnica y financiera ha sido sólida, que la capacidad de pago está garantizada y que la confianza institucional se ha recuperado.
La gestión de la Secretaría de Hacienda, el incremento de contribuyentes, la recuperación de cartera y el aprovechamiento de regalías han fortalecido la base fiscal del Distrito. Los cartageneros tributan con mayor tranquilidad porque saben que sus impuestos se invierten en obras visibles y en proyectos sociales que transforman la ciudad. Fitch Ratings no solo avala la estabilidad financiera, sino que también respalda la seriedad con la que se han estructurado los planes de desarrollo. Cartagena, que durante años sufrió abandono y desidia, hoy se proyecta como un ejemplo de disciplina fiscal y de confianza ciudadana.
Este reconocimiento internacional es más que una buena noticia: es una garantía de futuro. La ciudad podrá seguir ejecutando proyectos de infraestructura y programas sociales con respaldo financiero sólido. Cartagena demuestra que cuando se gobierna con juicio, transparencia y planificación, los resultados se ven en la confianza de los ciudadanos y en el respeto de la comunidad internacional.
