Un duro golpe a la mesa lanzó el alcalde Dumek Turbay en el Concejo Distrital. La Alcaldía rompió relaciones con Acuacar y su socio operador Veolia, en medio de la crisis por el servicio de agua potable. El mandatario acusó a la empresa de presuntos racionamientos intencionales para presionar la financiación de una nueva planta de tratamiento y anunció acciones legales para terminar los vínculos.
Turbay aseguró que el proyecto de un nuevo módulo en la Planta El Bosque, valorado en $12 mil millones, nunca fue socializado ni incluido en el Plan de Desarrollo. “El agua es un derecho fundamental, no una moneda de cambio”, recalcó.
Como respuesta, el Distrito propondrá la creación de una empresa pública de acueducto y alcantarillado, con control directo de la Alcaldía. Además, radicará proyectos para obras estratégicas: una nueva planta de tratamiento, alcantarillado en Tierrabaja y Manzanillo del Mar, y acueductos para Barú y Tierrabomba.
El anuncio de Turbay marca un quiebre histórico en la relación del Distrito con el operador privado del agua. La decisión no solo abre un frente jurídico, sino que también redefine el modelo de gestión del servicio, apostando por una empresa pública que devuelva el control a la ciudad. Con ello, el alcalde busca blindar el derecho al agua frente a intereses externos y garantizar que las inversiones se alineen con el Plan de Desarrollo.
La propuesta de nuevas obras estratégicas refuerza este giro: una planta de tratamiento para ampliar la capacidad de abastecimiento y proyectos de alcantarillado y acueducto en corregimientos históricamente rezagados. El mensaje es claro: Cartagena no quiere depender de presiones privadas, sino construir un sistema sólido y sostenible que responda a las necesidades de sus habitantes.
