Por: Arq. William Eduardo de la hoz Córdoba

La crisis de movilidad urbana que vienen padeciendo la mayoría de las ciudades de Colombia, colocará de cara a los gobiernos a promover alternativas para los medios de transporte.

Los trancones que se presentan en Cartagena de Indias, en todos sus cuatro puntos cardinales, norte, sur, oriente y occidente, generan tanto pérdidas económicas como la afectación a la salud, calidad de vida de los ciudadanos y la contaminación ambiental.

De acuerdo con estudios del Departamento Nacional de Planeación, un ciudadano en nuestras ciudades capitales, que se transporta en servicio público normalmente a sus sitios de trabajo o estudio, pasa un promedio de 20 días por año en un bus, indicando esto la precaria situación del transporte público que tenemos hoy, este tiempo si se contabiliza en términos de dinero por horas trabajadas, representa sumas importantes.

El transporte en vehículo particular también experimenta una situación igual o peor en estos momentos, todo debido a esa movilidad urbana totalmente reducida.

Los estudios también señalan que el tiempo normal que debería gastar una persona de su casa al trabajo no debe ser superior a 30 minutos y el exceso por encima de esto es tiempo perdido.

Muy a pesar de las crisis que afectan la encomía mundial, la tendencia siempre es a que, en los próximos tiempos en nuestras ciudades de países en vía de desarrollo como la nuestra, desafortunadamente crecerá el número de vehículos particulares circulando por las mismas calles de siempre.

La falta de movilidad urbana en Cartagena está asociada a factores como el crecimiento urbano sin planeación, falta de una malla vial moderna con intercambios viales, intersecciones, glorietas etc; un sin número de urbanizaciones y comercios sin plazas de estacionamiento suficientes para los ciudadanos, el estacionamiento fijo en vía pública de vehículos de uso comercial (buses, camiones, taxis entre otros) y que de acuerdo al POT deberían tener sus propios estacionamientos por fuera de las zonas residenciales, debido que es una actividad de venta de servicios, y adicionalmente a todo esto el crecimiento del parque automotor.

Los cartageneros esperanzados en soluciones se emocionaron con el inicio de nuestro sistema de transporte masivo, Transcaribe, el cual hoy al parecer también sucumbe por distintas causas.

El Plan Nacional de Desarrollo muestra que mientras en 2002 -cuando se pusieron en marcha los sistemas masivos y estratégicos en varias ciudades- el 73% de los ciudadanos tenía la intención de usar el transporte público, en 2012 la cifra bajó al 51%, y hoy puede ser más baja. Tendencia contraria se dio en la intención del uso del vehículo particular, pues se pasó de 18% al 29%.

De mantenerse estas evoluciones, en los próximos años Cartagena tendría tanta gente movilizándose en vehículos particulares, lo cual generaría situaciones insostenibles de contaminación y congestión.

El precio del trancón para los ciudadanos también se ve reflejado en su salud física y mental. Literalmente los ciudadanos están hoy padeciendo un ataque de nervios por causa del caos de la movilidad en sus ciudades y Cartagena no es la excepción.

Ante la situación de movilidad cada vez más crítica que viven los cartageneros, el estrés y el mal genio de los ha disparado las consultas médicas. Aunque no hay cifras consolidadas sobre el impacto de los trancones, lo cierto es que las consecuencias en la salud se asocian a alteraciones del sueño, cambios en sus comportamientos colectivos y aumento de enfermedades respiratorias por la polución del aire.

Para alcanzar el equilibrio en este tema y pensando en soluciones de fondo y largo plazo, los principios rectores que debería contener un plan de desarrollo , es que  la prestación de los servicios de transporte estén orientados a la consolidación de ciudades que ofrezcan acceso a todos, priorizando los modos sostenibles y brindando cobertura con tarifas que le permitan al usuario hacer uso de un  sistemas de transportes de calidad, por lo tanto nuestros gobernantes deben apuntar a que el ciudadano sea el principal objeto de la política de inversión en el transporte urbano y no el vehículo,  y que faciliten el bienestar social que nos lleve a vivir sabroso.

3 comentarios en «COLAPSO EN LA MOVILIDAD»

  1. Desafortunadamente así es mi estimado amigo,bendigo el momento en que decidí establecerme en una vereda de Planeta Rica (Córdoba)en donde la contaminación auditiva se reduce a cero y el tiempo para llegar a mi sitio de trabajo es de 40 minutos

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