Cartagena encendió las alarmas tras el anuncio del Gobierno Nacional de bloquear el 20 % de las regalías, una medida que congela más de $13.403 millones destinados a proyectos vitales. Aunque la ciudad superó con creces su meta de recaudo —alcanzando el 146 %—, la restricción se aplica de manera general en todo el país debido a que el recaudo nacional apenas llegó al 78,68 %.
El impacto directo en la capital de Bolívar es preocupante: hospitales, vías y programas sociales podrían quedar en pausa. El caso más sensible es el del hospital de Pasacaballos, que aunque tiene recursos asegurados, sufrirá retrasos en su cronograma. Además, obras de pavimentación y mantenimiento de la malla vial podrían frenarse, afectando la movilidad de miles de cartageneros.
Los programas sociales también están en riesgo. Iniciativas contra el hambre, la pobreza y la desigualdad, así como proyectos dirigidos a la primera infancia y la seguridad comunitaria, dependen de estos recursos. La administración distrital advierte que la medida golpea directamente a las comunidades más vulnerables, que esperan soluciones urgentes.
El alcalde Dumek Turbay expresó su indignación, señalando que “un gobierno que no le entregó nada a Cartagena para luchar contra el hambre y la miseria ahora sale con esta ‘sorpresita’ que no trae nada bueno”. Según él, la ciudad está siendo castigada pese a haber cumplido con su responsabilidad fiscal, lo que genera un fuerte reclamo por autonomía y justicia en la distribución de recursos.
En conclusión, Cartagena enfrenta un escenario de incertidumbre: proyectos estratégicos para la salud, la infraestructura y el bienestar social están en riesgo por una medida nacional que no distingue entre territorios cumplidos y rezagados. La ciudad exige que se reconozca su buen desempeño y que se liberen los recursos para no frenar el desarrollo y la atención de sus habitantes.
