Ingentes esfuerzos cumplió el cuerpo médico de la clínica Madre Bernarda para salvar la vida de Alejandra, la menor de 10 años quien resultó herida tras el atentado sicarial contra su padre. La niña murió en este centro asistencial a donde fue trasladada de urgencia.
En los mismos hechos falleció el comerciante Jaime Antonio Llorente Arcia. El atentado se registró en el sector de la Providencia en inmediaciones de la clínica Madre Bernarda justo cuando la víctima llevaba en su vehículo a recogerlas en el colegio el Biffi de Cartagena.
Un sicario a bordo de una moto, esperó que el semáforo estuviera en verde para llegar hasta donde se encontraba el vehículo de Llorente Arcia y le disparó hasta acabar con su vida. La niña fue alcanzada por las balas y resultó herida de un disparo entre el pulmón y el corazón.
Gracias a los transeúntes, la pequeña fue remitida al centro asistencial donde recibió la atención médica junto con sus dos hermanas. Durante casi dos horas el cuerpo de profesionales de la salud intentó salvar la vida de la menor comprometida por la gravedad de la herida. La niña fue reanimada pero no respondió positivamente. «La ciudad clama para que cesen las muertes; sin embargo, parece que hay una administración indolente que no escucha y unas autoridades que se hacen las desentendidas», sostuvo John Brochero, experto en materia de seguridad.
El comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, general Nicolás Zapata Restrepo manifestó que se vienen analizando las imágenes de cámaras de seguridad cerca del lugas de los hechos para intentar individualizar a los actores de este hecho de sangre. Ya son cinco los sicariatos en la ciudad de Cartagena en el mes de noviembre. La comunidad educativa del Biffi en esta capital suspendió cualquier tipo de celebración y a través de un comunicado manifestaron que se unían al dolor que enfrentaba la familia Llorente Salazar.


