Por Luis Tarrá Gallego – Periodista

La reconstrucción del Reloj Floral, obra emblemática inaugurada en 1971 bajo el mandato del alcalde Enrique Zurek Mesa, revive la memoria de quienes sembraron belleza y conciencia ciudadana en la ornamentación de la ciudad: el ingeniero agrónomo Harold Emiliani Correa y su esposa Luisa Callejas Gaviria.

La iniciativa original fue impulsada por Emiliani y financiada en su totalidad por la empresa CICOLAC, convirtiéndose en un símbolo de ornato novedoso para la época. Décadas antes, Emiliani ya había liderado el primer proyecto de arborización de Cartagena, creando el vivero municipal en un lote propio y aportando especies vegetales junto a su esposa, sin recibir remuneración alguna.

Su labor pionera se extendió a instituciones públicas y privadas, como la Refinería de Cartagena y la Escuela Naval Almirante Padilla, y se consolidó con la creación del Club de Jardinería de Cartagena, auspiciado por la Alcaldía y la Gobernación de Bolívar, que capacitó a los ciudadanos y promovió el cuidado de los espacios verdes.

Hoy, la reconstrucción del Reloj Floral es también un acto de reconocimiento público a Harold Emiliani y Luisa Callejas, quienes con dedicación y amor por Cartagena sembraron la conciencia de la ornamentación citadina. Su legado sigue vivo en cada árbol y jardín que embellece la ciudad, recordándonos que el ornato urbano es parte esencial de nuestra identidad y calidad de vida.

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