Tenía razón el alcalde Dumek Turbay cuando planteó que los cartageneros quieren escuchar más propuestas y menos ataques. A medida que se acerca una nueva contienda electoral, resulta preocupante que buena parte del debate público siga girando alrededor de señalamientos, descalificaciones y controversias personales, mientras las ideas para seguir con el modelo de ciudad siguen ausentes o, en el mejor de los casos, aparecen de manera superficial.
Cartagena necesita seguir avanzando con una visión de futuro que permita consolidar los logros alcanzados y explorar nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. El liderazgo de quienes aspiran a dirigir los destinos de la ciudad debe estar orientado a construir sobre lo ya realizado, identificar qué aspectos pueden fortalecerse y plantear iniciativas que impulsen un desarrollo sostenible e incluyente.
La ciudadanía espera conocer con claridad cuáles son las propuestas concretas para continuar transformando la ciudad y qué nuevas acciones podrían implementarse para responder a las expectativas de los cartageneros. Más allá de las diferencias políticas, resulta fundamental presentar ideas viables, metas alcanzables y una hoja de ruta que permita proyectar a Cartagena como la ciudad que todos anhelamos y que ya tiene unos cimientos sólidos.
Afortunadamente, el pueblo cartagenero ha demostrado una creciente madurez democrática. Los ciudadanos han aprendido a evaluar las gestiones por sus resultados y no únicamente por las promesas. Saben que cuando se elige bien, las obras llegan, los proyectos avanzan y la ciudad adquiere una visión de largo plazo. Esa experiencia debe convertirse en un criterio fundamental para valorar las propuestas de quienes buscan dirigir los destinos del Distrito.
El debate público debe centrarse en las soluciones, en la capacidad de gestión y en la construcción colectiva de una visión compartida de ciudad. Los ciudadanos tienen derecho a evaluar propuestas, comparar alternativas y conocer de qué manera cada aspirante planea fortalecer los procesos que han contribuido al desarrollo de Cartagena y qué innovaciones propone para seguir avanzando.
Es momento de que los candidatos eleven el nivel del debate. Cartagena merece una conversación seria sobre su presente y su futuro. Los ataques pueden generar titulares pasajeros, pero las propuestas son las que construyen ciudades. Y hoy, más que nunca, los cartageneros tienen derecho a exigir que quienes aspiran a gobernarlos les hablen con argumentos, con visión y con propuestas reales para transformar la ciudad.
