En la política actual, la agenda mediática se ha convertido en un campo de batalla. Abelardo de la Espriella ha apostado por instalar su relato desde los titulares y la polémica, buscando que cada aparición pública refuerce su imagen presidencial. En contraste, el alcalde Dumek Turbay y el gobernador Yamil Arana han preferido construir su agenda desde la gestión territorial, con obras y proyectos que hablan por sí mismos. Mientras De la Espriella mide su éxito en porcentajes de favorabilidad derivados de la exposición mediática, estos dos mandatarios locales lo hacen en la legitimidad que le otorgan los resultados tangibles en Cartagena y Bolívar.
La estrategia de De la Espriella enfrenta un problema estructural: la saturación informativa. Su discurso compite en un ecosistema donde cada actor busca imponer su narrativa, y la ciudadanía filtra y cuestiona en tiempo real. Yamilito y Dumek, en cambio, han blindado sus agendas con hechos concretos: movilidad, infraestructura y cercanía con las comunidades. Allí radica la diferencia: la agenda presidencial busca imponerse desde arriba, mientras la agenda territorial del gobernador y el alcalde se consolida desde abajo, con legitimidad social.
La tensión se hace más evidente cuando se observa la resistencia de los territorios. De la Espriella intenta marcar un norte nacional desde la centralidad de su relato, pero mandatarios como Turbay y Yamilito han sabido trabajar unidos, fortaleciendo sus agendas locales con resultados palpables. La obra pública y la gestión comunitaria se convierten en un contrapeso difícil de neutralizar desde el discurso presidencial.
En ese pulso, la agenda de De la Espriella se sostiene en la visibilidad mediática, mientras la de Turbay y Yamil se apoya en la confianza ciudadana. El primero busca imponer titulares, los segundos construyen legitimidad con acciones. La lucha de las agendas, entonces, no es solo un choque de narrativas. Una vez más queda en evidencia que el dato mata al relato.
Es interesante observar esa puja entre Abelardo de la Espriella, Yamilito y Dumek Turbay porque nos reflejan dos formas de gobernar: con titulares o con resultados. Mientras el presidente apuesta por la exposición mediática para sostener su imagen, los dos mandatarios locales demuestran que la verdadera agenda se construye desde los territorios, con obras y cercanía. En ese contraste se define no solo la percepción ciudadana, sino el rumbo político de un país que evalúa más allá de las palabras.
El verdadero reto de Abelardo de la Espriella será pasar del titular a la acción. No basta con instalar una narrativa mediática; deberá proyectarse en las regiones y cumplir lo que ha venido prometiendo desde su posesión: gobernar con presencia territorial y resultados concretos. Solo si logra transformar la visibilidad en hechos palpables podrá equilibrar la lucha de las agendas frente a líderes como Dumek Turbay y Yamilito, quienes ya han demostrado que la confianza ciudadana se construye desde la gestión cercana y efectiva. En ese tránsito del discurso a la acción se definirá la solidez de su imagen y la legitimidad de su proyecto político.
