La imagen quedó grabada en la memoria de Cartagena: William Dau montado en una retroexcavadora, creyendo que estaba en un tractor, haciendo alarde de grandes anuncios de obras viales.
El gesto parecía simbolizar el inicio de una transformación, pero pronto se convirtió en una triste gestión de la que, los cartageneros recuerdan bien, no logró gran cosa. Las promesas de recuperación de la malla vial por parte de Dau se diluyeron y se quedaron en discursos vacíos sin que la ciudad viera avances significativos en la pavimentación de barrios ni en la modernización de sus principales corredores.
Durante la administración de Dau, la inversión en malla vial fue mínima y dispersa. Los contratos anunciados no se tradujeron en un plan integral de recuperación de calles y avenidas. Los cartageneros siguieron padeciendo huecos, deterioro y falta de mantenimiento, mientras las cifras de ejecución presupuestal mostraban rezagos y una clara incapacidad para articular proyectos de impacto. La retroexcavadora de Dau terminó siendo más un símbolo de improvisación que de resultados.
En contraste, la administración de Dumek Turbay viene desplegando un programa robusto de inversión en la malla vial. Con una planificación clara y un trabajo serio y metódico, se han intervenido avenidas estratégicas y se han pavimentado decenas de calles en barrios periféricos. La apuesta no se limita a tapar huecos: incluye obras de drenaje pluvial, ampliación de vías y construcción de intercambiadores que buscan aliviar la congestión y mejorar la movilidad urbana.
A marzo de 2026, la administración de Dumek Turbay en Cartagena ha consolidado un balance de más de 168 kilómetros de vías intervenidas entre nuevas y rehabilitadas, destacando la construcción de 52 km de vías nuevas y la rehabilitación de más de 116 km de calles en las tres localidades, en el marco de sus programas de infraestructura vial y «Vías para la Felicidad».
La inversion en cifras
En cifras, la gestión de William Dau destinó durante toda su administración cerca de $100 mil millones a la malla vial, sumando recursos propios y regalías. Sin embargo, esa inversión se tradujo en obras dispersas de sectores como Bocagrande, Los Alpes y la Avenida Santander. Aunque se rehabilitaron algunos puentes y se anunciaron contratos, la ejecución fue irregular y dejó a la ciudad con una percepción de improvisación y falta de continuidad en los proyectos.
Por su parte, Dumek Turbay ha lanzado, en lo que va de su administración, un plan que supera los $500 mil millones de pesos y ha priorizado la infraestructura con una inversión histórica destinados a desarrollo urbano y rehabilitación vial. Este monto incluye obras de gran envergadura, pavimentación masiva («Guerra frontal contra los huecos»), nuevas vías que conectarán con los nuevos intercambiadores viales.
Las obras han beneficiado a las tres localidades. Turbay ha logrado articular la inversión vial con un enfoque de ciudad a largo plazo. Los proyectos se ejecutan con continuidad y muestran resultados visibles: nuevas capas asfálticas, mejor señalización y obras que benefician tanto al centro histórico como a los diferentes sectores de la ciudad. La diferencia es palpable: mientras Dau dejó a Cartagena atrapada en el deterioro, Turbay ha convertido la malla vial en un eje de modernización y confianza ciudadana.
Además, la gestión de Turbay ha incorporado mecanismos de transparencia y seguimiento ciudadano, permitiendo que las comunidades verifiquen el avance de las obras y exijan calidad en la ejecución. Este componente participativo fortalece la legitimidad de las inversiones y genera un vínculo directo entre la administración y los barrios beneficiados, algo que nunca se consolidó en el periodo de Dau.

