La comparación entre William Dau y Dumek Turbay en materia de salud revela dos estilos de gobierno profundamente distintos. Dau asumió la administración con un discurso anticorrupción que se trasladó al sector salud, especialmente contra el Dadis, al que calificó como un “nido de ratas”. Sin embargo, más allá de las denuncias, su gestión se caracterizó por la falta de proyectos estructurados y por un ambiente de confrontación que debilitó la institucionalidad y generó sanciones disciplinarias en su contra.
En contraste, Dumek Turbay ha buscado recuperar la confianza en el sistema de salud distrital mediante un enfoque más técnico y conciliador. Su administración ha priorizado la modernización de la red hospitalaria, con inversiones en infraestructura y ampliación de servicios en el Hospital Universitario del Caribe y otros centros de atención primaria. Además, ha articulado programas con el Ministerio de Salud para fortalecer campañas de vacunación, control de enfermedades endémicas y atención materno-infantil.
Mientras Dau centró su narrativa en la denuncia y la confrontación, Turbay ha apostado por la planificación y ejecución de proyectos concretos. Bajo Dau, la ciudadanía percibió una ausencia de continuidad en programas de prevención y un vacío en la inversión hospitalaria. Bajo Turbay, en cambio, se ha impulsado la ampliación de cobertura y la gestión de recursos para mejorar la atención, incluyendo convenios con EPS y fortalecimiento de la red pública.
En materia de salud se amplía aún más la diferencia de las dos últimas administraciones de la ciudad cuando se observa la consolidación de nuevos hospitales y centros de atención. Durante la administración de Dau, no se registraron avances significativos en la construcción o modernización de infraestructura hospitalaria.
Por el contrario, Dumek Turbay ha impulsado la consolidación de nuevos hospitales como el de El Pozón, Mandela y el de Canapote, además de fortalecer la red de atención primaria en barrios periféricos. Estos proyectos buscan acercar los servicios de salud a comunidades históricamente desatendidas, reduciendo la presión sobre el Hospital Universitario del Caribe y mejorando la capacidad de respuesta ante emergencias y atención básica.
La construcción y puesta en marcha de hospitales en sectores como El Pozón, Mandela y Canapote representan un cambio estructural en la política de salud del distrito. No se trata solo de infraestructura, sino de un modelo de atención más descentralizado que permite a los ciudadanos acceder a servicios sin tener que desplazarse largas distancias. Este enfoque contrasta con la ausencia de planificación en la administración de Dau, que dejó a la ciudad sin nuevas obras hospitalarias.
El manejo de recursos también marca una diferencia importante. Dau fue cuestionado por presuntas fallas en la administración de fondos destinados a víctimas del conflicto, lo que afectó la confianza en su gestión. Turbay, por su parte, ha buscado garantizar transparencia en la asignación de recursos y ha promovido la eficiencia en la ejecución presupuestal, con el objetivo de ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios.
En términos de liderazgo, Dau representó un estilo confrontacional que debilitó la institucionalidad y generó incertidumbre en la ciudadanía. Turbay, en cambio, ha mostrado un liderazgo más conciliador y técnico, orientado a la construcción de consensos y a la ejecución de proyectos que respondan a las necesidades de la población.
En conclusión, la gestión en salud bajo Dau se recuerda por la improvisación y el conflicto, mientras que la de Turbay se proyecta como un esfuerzo por modernizar, ampliar y recuperar la confianza en el sistema. El reto para Turbay será sostener esta dinámica de inversión y planificación, garantizando que los avances se traduzcan en mejoras tangibles para la ciudadanía y en un sistema de salud más sólido y confiable.

