En un movimiento estratégico para proteger los derechos de la infancia, la Alcaldía Mayor de Cartagena y la Embajada de Estados Unidos formalizaron una cooperación técnica y operativa destinada a erradicar la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes. Esta alianza surge en un momento crítico tras las advertencias de organismos de control como la Procuraduría, que ha señalado la necesidad de una respuesta estatal más contundente y articulada frente a las redes criminales que operan en zonas turísticas.
La estrategia contempla el fortalecimiento de las capacidades de inteligencia de la fuerza pública y una mayor rigurosidad en los controles a prestadores de servicios turísticos. Durante el encuentro, se enfatizó que Cartagena no será refugio para quienes pretendan vulnerar la integridad de los menores, por lo cual se implementarán herramientas tecnológicas de vanguardia y programas de formación comunitaria para detectar y denunciar de manera inmediata cualquier comportamiento sospechoso.
El mandatario de los cartageneros, Dumek Turbay Paz, fue enfático en señalar que la lucha contra este flagelo es una prioridad absoluta de su administración para recuperar la seguridad y la dignidad de la ciudad. Al respecto, el alcalde manifestó que “estamos enviando un mensaje claro de cero tolerancia y no descansaremos hasta que los responsables de estas conductas atroces estén tras las rejas, porque nuestra niñez es sagrada y Cartagena se respeta”.
Por su parte, la representación del gobierno norteamericano reafirmó su compromiso de acompañar a las autoridades locales mediante el intercambio de información y el apoyo en procesos judiciales que involucren redes transnacionales. Marisa MacIsaac, agregada adjunta de Investigaciones de Seguridad Nacional de la Embajada de EE. UU., destacó la importancia de este trabajo conjunto al afirmar que “esta colaboración es fundamental para desmantelar las estructuras criminales y asegurar que los perpetradores no encuentren escondite en ningún lugar del mundo”.
Con este lanzamiento se inicia un calendario de intervenciones integrales en los barrios más vulnerables y operativos constantes en el Centro Histórico y la zona insular. La meta institucional es consolidar a la ciudad como un territorio seguro, donde el turismo sea sinónimo de desarrollo y no una puerta abierta para delitos que degradan la esencia de la sociedad bolivarense.
Esta gran estrategia de protección también contó con la participación activa de la Fundación Renacer, organización que ha sido fundamental en el acompañamiento y la atención integral a las víctimas de estos delitos. Su vinculación a esta alianza estratégica refuerza el enfoque de derechos humanos y el compromiso de la sociedad civil por garantizar un entorno seguro y libre de violencias para los menores en Cartagena.

