El reciente galardón otorgado al alcalde de Cartagena Dumek Turbay y su administración por parte de la Fundación Bloomberg, dentro del marco del Desafío de Alcaldes Filántropos del Mundo, constituye un hito que merece ser resaltado con orgullo y gratitud. Este premio, en el que participaron más de 600 ciudades de todo el planeta, reconoce la capacidad de gestión y la sensibilidad social de quienes, desde su labor pública, se esfuerzan por dignificar la vida de los más necesitados.
En el caso de Cartagena, la distinción no es casualidad. La administración ha demostrado un compromiso constante con los sectores más vulnerables, especialmente con los vendedores ambulantes y estacionarios que históricamente han enfrentado condiciones precarias y desorganizadas. La intervención del alcalde ha transformado esa realidad: se han mejorado herramientas de trabajo, se han establecido espacios adecuados y se ha garantizado que estas personas puedan ejercer su oficio con respeto, orden y dignidad.
Ejemplos concretos abundan. Los fruteros que antes trabajaban dispersos y sin apoyo hoy cuentan con infraestructura y acompañamiento. Los libreros del Parque Centenario han visto fortalecida su actividad gracias a políticas que reconocen su aporte cultural. Además, festivales tradicionales como el del dulce, el frito o el pastel se han convertido en escenarios organizados y planificados, donde los trabajadores informales participan en igualdad de condiciones, con derechos garantizados y oportunidades reales de progreso.
El contraste con el pasado es evidente. Lo que antes era caos y persecución, hoy es tranquilidad y respeto. El centro histórico y otros sectores de la ciudad respiran un aire distinto: el de la inclusión y la justicia social. Este logro no es fruto de improvisaciones ni de estrategias mediáticas, sino de un proyecto analizado y validado por una entidad internacional que comparó la gestión de más de 600 alcaldías en el mundo.
Por ello, este reconocimiento no solo enaltece al alcalde, sino también a Cartagena entera. La ciudad se proyecta como ejemplo de cómo la filantropía y la buena administración pueden transformar la vida de quienes más lo necesitan. Felicitaciones a Cartagena, a su alcalde y, sobre todo, a los vendedores ambulantes y estacionarios que hoy trabajan con dignidad, respeto y esperanza con la perspectiva de un futuro mejor.

