En el corazón de una joven que ha vivido más de lo que su corta edad revela, late una historia de lucha, aprendizaje y, sobre todo, esperanza. Su paso por los Centros de Atención Especializada (CAES) del ICBF ha sido una oportunidad de transformación. «Me va muy bien con eso», dice con una sonrisa tímida pero segura, refiriéndose a los oficios que ha aprendido, como la gastronomía y el maquillaje, habilidades que ahora siente como herramientas fundamentales para su futuro.
Su tiempo en los CAES le ha permitido desarrollar capacidades que antes no imaginaba posibles. No solo ha aprendido a cocinar y maquillar, sino también a tomar control de su vida y adquirir confianza para enfrentar el futuro. «Cada paso que he dado, dentro y fuera de estas instituciones, ha sido un avance hacia mi crecimiento personal y profesional», expresa con gratitud. Estos aprendizajes forman parte de su proceso en el marco del Sistema de Justicia Restaurativa del ICBF, que la ha guiado hacia la reconstrucción de su vida y la esperanza de una segunda oportunidad.
Aprendizajes para la vida: oficios y valores
En los CAES de Montería, Ibagué, Bucaramanga, y ahora Turbaco, del ICBF esta joven ha encontrado algo más que un refugio; ha encontrado espacios de formación que le han permitido descubrir sus talentos. “La vida me ha llevado por caminos difíciles, pero cada lugar me ha dado una nueva herramienta para salir adelante”, menciona con serenidad, consciente de que estos conocimientos le servirán cuando se reintegre a la sociedad.
Los oficios que ha aprendido no solo son habilidades prácticas, sino también símbolos de un renacimiento. La gastronomía y el maquillaje, entre otros oficios que ha explorado, son habilidades que le permitirán encontrar oportunidades laborales en el futuro. Cada técnica dominada es un paso más en su preparación para una vida independiente y productiva, un logro que parecía inalcanzable cuando ingresó por primera vez al programa.

Un mensaje para los jóvenes en situaciones difíciles
Desde su actual centro de atención, ella envía un mensaje claro y lleno de sabiduría a los jóvenes que enfrentan desafíos similares: «Sepan elegir sus amistades y no caigan en las drogas», dice con determinación. Su vida ha estado marcada por experiencias difíciles, pero también ha sido una prueba de que, aunque los caminos complicados pueden marcar profundamente, siempre es posible encontrar una salida. «Es difícil salir de ahí, pero no imposible», asegura, convencida de que cada día avanza hacia una mejor versión de sí misma. “Le doy gracias a Dios y a los profesionales del ICBF que me están ayudando.
El papel crucial de su familia y la restauración de lazos
A lo largo de su proceso, ha contado con el apoyo incondicional de su familia. «Ellos son el pulmón de mi vida», expresa con cariño, agradecida por el vínculo que ha mantenido con sus padres. Su madre ha sido un pilar constante y, aunque su padre no siempre ha estado cerca, él sigue siendo una figura importante en su vida. «Hace unos días vino a visitarme», recuerda con una sonrisa, destacando cómo cada visita refuerza su voluntad de cambiar y ser mejor para ellos y para ella misma.
Un futuro lleno de esperanza y superación
A pesar de la incertidumbre, el futuro no la asusta; lo enfrenta con una mezcla de temor y emoción. «Siento miedo de salir, pero también muchas ganas de seguir adelante», confiesa con honestidad. Aunque sabe que el camino no será fácil, está decidida a aprovechar cada oportunidad que la vida le ofrezca, segura de que tiene las herramientas necesarias para construir una vida mejor. Llena de sueños y de ganas de superarse, su objetivo es demostrar, tanto al mundo como a sí misma, que es capaz de crear un destino distinto, uno donde pueda contribuir a la sociedad y ser un ejemplo positivo.
Un legado de amor y responsabilidad
Sus palabras finales están llenas de amor y gratitud hacia sus padres, a quienes dedica sus logros y su esfuerzo. «Que me perdonen por todo lo que les he hecho, y que los amo», dice con el corazón abierto, dejando claro que su mayor deseo es sanar y restaurar su vínculo familiar. Pero más allá del perdón, quiere ser una inspiración para sus hermanos menores. «Soy la mayor, tengo que ser ejemplo para ellos», afirma con determinación, enfocada en ser un modelo a seguir para sus hermanitos, quienes aún tienen la oportunidad de construir un futuro distinto.
Una historia de transformación y segundas oportunidades
Lo que antes era una historia marcada por la dificultad, hoy es un testimonio de esperanza y nuevas oportunidades. Esta joven ha aprendido que, aunque la vida puede ser dura, siempre es posible levantarse, aprender y seguir adelante. Gracias al apoyo de los CAES y al Sistema de Justicia Restaurativa del ICBF, ha encontrado un camino hacia la superación, un camino que le permite transformar el dolor en un futuro lleno de posibilidades y demostrar que, con determinación y apoyo, se pueden alcanzar nuevas metas.
Su historia es un recordatorio de que siempre hay espacio para cambiar y que, con perseverancia y el respaldo adecuado, es posible crear un futuro digno y lleno de oportunidades.

