Por: Felipe Priast

Por ahí leo a un poco de gente en Twitter rasgándose las vestiduras por la respuesta de la Embajada Rusa a la nota de protesta colombiana por el ataque en donde tres colombianos, incluyendo a Hector Abad Faciolince, salieron “ligeramente” lastimados.

Con el perdón de la lagartería “tibia” e intelectual de este país, los rusos tienen toda la razón. ¿A qué fue Hector Abad a Kramatorsk?
Cualquiera que pueda leer un mapa se puede dar cuenta que ese es -o será- el próximo objetivo ruso, pues está a apenas 20 kilómetros de Bakhmut, la ciudad recién conquistada por los rusos. ¿Qué hacían esos 3 payasos tan cerca del frente? ¿Por qué no cayeron en cuenta que esa ciudad era un centro logístico y de comunicaciones de los ucranianos, precisamente por su cercanía al frente de batalla? ¿Estaban haciendo “turismo de guerra”? ¿Eran corresponsales de guerra? ¿O estaban haciendo una “vuelta” clandestina de la que no pueden hablar?

Yo no había visto una idiotez igual desde que vi una magnífica película de Jean-Jacques Annaud titulada “La Victoire en Chantant” (1977), un film ganador del Oscar a mejor película extranjera que relata un absurdo nacionalismo en las colonias francesas y alemanas de Africa durante la Primera Guerra Mundial. En la frontera entre la Africa Occidental Francesa y Camerún (entonces, una colonia alemana), unos tenderos y colonos franceses se enteran de que ha estallado la guerra en Europa entre Francia y Alemania, y tirándoselas de patriotas, los tenderos franceses reclutan un ejército de africanos nativos dizque para invadir “Alemania”, es decir, Camerún. Los colonos hacen un picnic para ver la “batalla” con vino y comida, pero resulta que los alemanes, que son soldados más profesionales que los franceses, están esperando a los desnutridos atacantes “franceses” con ametralladoras y morteros. Cuando los tenderos ven que los morteros les empiezan a caer cerca, recogen su picnic y sus canastas con comida a toda carrera, y salen despavoridos. Es una comedia, pero con un mensaje bastante claro: la guerra es un asunto serio, y no se puede tomar como un objeto de “turismo” o de “almuerzos campestres”.
Así, igualito, veo yo ese “paseo” de Héctor Abad a Kramatorsk. Se fue a comer pizza a 20 kilómetros del frente, y cuando le empezaron a caer los misiles rusos, salió corriendo y subió foto en Twitter para tirárselas de “sobreviviente”. Héctor Abad y Santiago Jaramillo creyeron que la guerra era un picnic, y los rusos les han hecho ver (dos veces), que no lo es.

A mi lo que más me da risa es la ironía del comunicado ruso. Les dicen: “…ese no era el sitio para ir a degustar los manjares de la comida ucraniana…”, como burlándose de que estuvieran en una pizzería italiana. Es decir, viajar tanto, y tan cerca del frente, para comerse una pizza jajajaja, ¡tienen huevo!

Pero lo mejor es la reacción de todos los payasos cercanos a Héctor Abad: que si el comunicado colombiano no condenó a los rusos, que ni los nombran, que el comunicado ruso es un insulto. ¿En serio?
Por ahí estuve leyendo la noticia en un medio turco que parece que recogió más información sobre el ataque. Al parecer, en el segundo piso del edificio en donde estaba la pizzería, había un comando de “instructores” de la OTAN, que es el eufemismo con el que llaman a los mercenarios occidentales al servicio de la causa ucraniana.
Parece que los reventaron duro, y que las bajas no son 11 muertos sino muchos más, lo que pasa es que Occidente no puede reconocer esas bajas porque esa gente no debería estar allí, ya que, técnicamente, la OTAN no hace parte del conflicto. Los 11 muertos que reconocen son los ucranianos, de los muertos de la OTAN no pueden hablar los medios, excepto por este medio turco, al que ni le va ni le viene contar la historia como es.

Héctor Abad Faciolince fue a comer pizza a 20 kilómetros del frente, en el edificio en donde estaba el comando de mercenarios de la OTAN que instruye a los ucranianos, ¡qué cretino tan burro!

Y si no es un cretino, entonces estaba haciendo algo raro…En cualquiera de los dos casos, ¡tome pa’ qué llevé! Los rusos actuaron dentro de los términos legítimos de guerra, pues esos mercenarios son un blanco legítimo.

Lo dije ayer y lo vuelvo a repetir hoy: ir a comer pizza a Kramatorsk es exactamente lo mismo que haber reservado un puesto en el “Titán” para ir a ver los restos del “Titanic”: un tipo de turismo “mortal”.

Yo creo que ese güevón de Abad Faciolince todavía no ha caído en cuenta de lo afortunado que ha sido al sobrevivir ese ataque. Es tan cretino, que de pronto nunca va a caer en cuenta…

P.D: La película mencionada arriba se llama en español “Blanco y Negro: A Color”, y la recomiendo porque es una comedia fantástica.

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