Qatar dio este sábado la primera gran sorpresa del Mundial 2026 al empatar 1-1 con Suiza en el Estadio de la Bahía de San Francisco, por la primera fecha del grupo B del Mundial 2026, pese a haber sido claramente dominado durante todo el partido.
El equipo europeo terminó pagando muy cara su ineficacia ofensiva, porque el encuentro se jugó siempre en campo qatarí, incluso después de que los suizos se pusieran en ventaja, temprano en el primer tiempo con un gol de penal de Breel Emboló.
La gran virtud de Qatar fue la resiliencia. Superado durante largos pasajes, nunca se dio por vencido. Con algo de suerte -y mucho de fallas del rival a la hora de definir-, llegó al final del partido perdiendo por solamente un gol. Y lo aprovechó en una de las últimas, poniendo la pelota en el área rival y beneficiándose del gol en contra, de cabeza, de Miro Muheim, quien había ingresado un par de minutos antes para defender la ventaja.
Fuera de eso, el conjunto asiático ratificó que es muy limitado en todas las facetas del juego y, por eso, que haya conseguido un empate frente a Suiza es todo un batacazo
Suiza, por su lado, dejó en claro que es un equipo cuando ataca y otro muy diferente cuando defiende. De la mitad de cancha para adelante, exhibe buenos valores, capacidad de elaboración y buena dinámica de equipo.
En defensa, es otro cantar. Mostró fallas importantes en momentos puntuales, que dejaban la puerta abierta a lo que finalmente terminaría sucediendo: en un descuido, el triunfo se le escurrió entre las manos.
