España vive una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años tras la colisión de dos trenes de alta velocidad ocurrida este miércoles en la provincia de Toledo. El accidente se registró cerca de la localidad de Urda, en la línea que conecta Madrid con Sevilla, cuando un tren AVE de Renfe impactó por detrás a un convoy de la compañía Iryo que permanecía detenido en la vía.
Según los reportes más recientes de las autoridades españolas y medios locales, el siniestro ha dejado al menos 68 fallecidos y decenas de heridos, varios de ellos en estado grave. Equipos de emergencia, bomberos, personal sanitario y efectivos de la Guardia Civil continúan trabajando en la zona para atender a los afectados e investigar las causas del accidente.
Las primeras investigaciones apuntan a una posible cadena de fallos tras una avería en el sistema de seguridad ferroviaria. De acuerdo con el ministro de Transportes, Óscar Puente, una incidencia técnica obligó a detener varios trenes en el corredor Madrid-Andalucía y posteriormente se habría dado una orden de reanudar la marcha que ahora está bajo investigación.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar de la tragedia y aseguró que la investigación llegará “hasta el final”. El mandatario afirmó que, si se comprueba la existencia de negligencias o fallos en los protocolos de seguridad, se actuaría con contundencia.
El accidente obligó a suspender la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, generando importantes afectaciones a los viajeros. Las autoridades han habilitado líneas de atención para familiares y continúan actualizando el balance de víctimas conforme avanzan las labores de rescate.
