Bolívar estrena cuatro representantes que llegan con la bandera de la renovación: José Ricardo Ardila, Amaury Julio, María Camila Salas y Yolanda Wong. Su elección refleja el deseo de la ciudadanía de oxigenar la política departamental, marcada por décadas de clientelismo y promesas incumplidas. Sin embargo, la verdadera pregunta es si estos nuevos nombres representan un cambio real o si terminarán repitiendo las viejas fórmulas que han mantenido a Bolívar rezagado frente a otros departamentos.
José Ricardo Ardila, desde el Centro Democrático, enfrenta el reto de demostrar independencia y capacidad de gestión en un escenario donde la oposición se quedó en el discurso. Amaury Julio, del Pacto Histórico, debe traducir las consignas progresistas en proyectos concretos para un territorio dominado por maquinarias tradicionales. María Camila Salas, la más votada, carga con la responsabilidad de que su respaldo no se convierta en simple continuismo conservador. Por su parte, Yolanda Wong, con trayectoria política en Cartagena, tiene que superar la percepción de ser parte de la política tradicional que tanto desgaste ha generado.
Los retos
El reto está sobre la mesa. La bancada de Bolívar deberá encontrar una agenda común en procura de articular soluciones a problemas urgentes como el acceso al agua potable, el desempleo y la inseguridad en municipios. La fragmentación política puede terminar debilitando la voz del departamento en el Congreso, justo cuando más se necesita unidad para gestionar recursos y proyectos de impacto.
La ciudadanía espera que estas caras nuevas no se conviertan en “los mismos de siempre”. Bolívar necesita representantes que piensen en el futuro del departamento y no en su bolsillo ni en su próxima campaña.
Ardila, Julio, Salas y Wong tienen otro reto más: romper con el clientelismo y legislar con seriedad y marcar un punto de inflexión. Pero si caen en la tentación de las viejas prácticas, serán recordados como otra generación perdida en la historia política de Bolívar.
