Líderes en la ciudad de Cartagena claman hoy a la administración distrital por albergues y ayudas que le permita superar esta emergencia que vienen afrontando. El clamor se ha extendido al Gobierno Nacional pues las emergencias en la ciudad no dan tregua y se intensifican con el paso de las horas.
Alvaro Shortboch, director de la Veeduría a la Seguridad Integral, Vesseincol expresó que el llamado es urgente al distrito para que habilite cuanto antes albergues provisionales para los centenares de familias damnificadas que lo han perdido todo por la ola invernal.
“Hemos visto a cientos de familias afectadas que literalmente están bajo el agua. Por eso hacemos un llamado a las entidades distritales y a la Presidencia de la República, para que de forma oportuna comiencen a habilitar zonas de albergues seguras para los cartageneros. Estamos en una situación no vista antes y quedó evidenciado que no estábamos preparados para afrontarla”, expresó el líder. La población infantil y la tercera edad es la más afectada en estos momentos.
Shortboch expresó que los damnificados requieren de un entorno seguro para sus familias. “Es importante que las entidades lleguen a todo el territorio afectado, que se les vea en las calles y se les dé un mensaje de apoyo a los cartageneros, que sepamos que contamos con una Alcaldía de puertas abiertas que asegura la integridad de las familias”, manifestó.
LAS GAVIOTAS NO CELEBRAN BANDITO
Entre tanto, en el barrio Las Gaviotas, los miembros de la Junta de Acción Comunal han sido enfáticos en señalar que no hay permiso para un festejo en esta zona de la ciudad. “No hay permiso para desfile o bando en esta comunidad”, dice la carta firmada por Fabián Manjarres Castillo, presidente de la Junta de Acción Comunal.
La misiva informa que no ha dado permiso para ninguna actividad o bando el próximo 8 de noviembre, desmintiendo versiones que circulan en redes sociales. Con este ya son varios los barrios que se suman a la cancelación de eventos en sus sectores teniendo en cuenta la tensa situación que se vive producto de la emergencia invernal y una ola de sicariatos que no da tregua.


