Durante el Foro de Seguridad Ciudadana “No Más Cifras: ¡Hablemos y actuemos!”, el personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, afirmó que “no estamos aquí para repetir diagnósticos desgastados, sino para reconocer que la seguridad dejó de ser una preocupación periférica y se convirtió en el principal clamor de la ciudadanía. No es percepción, es una realidad que golpea en cada barrio, que se siente en el transporte público, que retumba en los entornos escolares y que atraviesa el espacio público donde millones de habitantes viven su día a día”.

Castro reveló que “en Bogotá se registraron 1.214 homicidios en 2024 y, en lo corrido de 2025, hasta octubre, se han presentado 974 casos, muchos de ellos relacionados con disputas entre estructuras criminales que operan en la ciudad”.

El jefe del Ministerio Público Distrital agregó que la extorsión impacta cada vez más la seguridad ciudadana: este delito registra un incremento del 73%, alcanzando alrededor de 1.500 casos al año. Señaló además que los hurtos a personas siguen siendo el delito que más afecta la cotidianidad, con más de 100.000 casos anuales, lo que significa que, en promedio, cada día más de 300 bogotanos son víctimas.

Sin embargo, insistió, “la seguridad no es solo la suma de cifras. La seguridad es cómo se siente una madre al regresar a casa por la noche; es la tranquilidad de un niño que camina hacia su colegio; es la posibilidad de abrir un negocio sin que alguien cobre por permitir trabajar; es el derecho fundamental a vivir sin miedo. Y ese derecho no distingue estrato, barrio, acento ni nacionalidad”.

Añadió que es necesario ir más allá de los indicadores: “detrás de cada cifra hay una historia, detrás de cada delito hay una víctima y detrás de cada víctima hay un Estado que, en ocasiones, llega tarde”.
“El reto —y me incluyo como Personero— es reconocer que la ciudadanía no está pidiendo discursos, sino resultados. Está pidiendo más hechos y menos anuncios, más coordinación y menos fragmentación, más presencia en los territorios donde la vida cotidiana transcurre en constante riesgo. Más protección para quienes denuncian, más investigación para enfrentar organizaciones criminales cada vez más complejas y más prevención para que los jóvenes encuentren futuro y no delito”, manifestó.

Concluyó que la seguridad no se resuelve solo desde las instituciones, pero tampoco sin ellas: “Se requiere un Estado capaz de trabajar unido, con inteligencia, tecnología, sistemas de información integrados, capacidad territorial, enfoque de género y, sobre todo, con la legitimidad que se construye escuchando y respetando a la ciudadanía”.

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