En diálogo con el informativo Buenos Días Cartagena y Bolívar, la psicóloga María Casas, magíster en Psicología Clínica, abordó el creciente fenómeno de los llamados therians, jóvenes y adultos que manifiestan una identificación profunda con animales como aves, felinos o lobos y aclaró, al respecto, que esta identidad “no se trata de un diagnóstico psiquiátrico ni aparece en manuales clínicos. Es más bien una forma de identidad que ha existido desde hace siglos en mitologías y prácticas chamánicas, y que hoy se ha visibilizado gracias a las comunidades digitales”.
La especialista explicó que el movimiento comenzó a organizarse en comunidades en línea en las décadas de 1980 y 1990, y actualmente tiene presencia en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay y también en Colombia. Según la psicóloga, el fenómeno se observa con mayor frecuencia en adolescentes que buscan pertenencia, exploran su autoconcepto o regulan emociones a través de la identificación con animales.
Frente a las reacciones de rechazo que han surgido en Cartagena, incluyendo convocatorias con tintes violentos contra estas comunidades, Casas fue enfática: “Mientras no le hagan daño a nadie, no tenemos por qué hacer daño. La reacción debe ser de empatía y respeto, no de agresión”.
La profesional concluyó que el verdadero foco debe estar en evaluar si estas identidades afectan la funcionalidad de la persona o esconden traumas previos. En esos casos, recomendó acudir a profesionales de la salud mental para acompañar tanto a los jóvenes como a sus familias.

Ecos en la ficción moderna
El fenómeno de los therians —personas que sienten una identificación profunda con animales— ha ganado visibilidad en los últimos años gracias a las comunidades digitales. Aunque para muchos pueda parecer novedoso, lo cierto es que la idea de seres humanos que se reconocen en lo animal tiene raíces muy antiguas en la cultura, la literatura y la mitología.

- Tarzán, el hombre mono: creado por Edgar Rice Burroughs en 1912, Tarzán encarnaba la fusión entre lo humano y lo salvaje. Sus aullidos en la selva simbolizaban un vínculo visceral con la naturaleza, un eco que hoy resuena en quienes buscan identificarse con animales como parte de su identidad.
- Drácula, el vampiro: la célebre novela de Bram Stoker (1897) dio vida a un personaje capaz de transformarse en murciélago. Esa capacidad de mutar entre lo humano y lo animal refleja la fascinación por los límites de la identidad y la metamorfosis.
Raíces en la antigüedad - Egipto y las figuras híbridas: la esfinge, con cuerpo de león y rostro humano, o los dioses con cabezas de halcón, chacal o ibis, muestran cómo las civilizaciones antiguas concebían lo animal como parte esencial de lo divino y lo humano. Estas representaciones no eran vistas como anomalías, sino como símbolos de poder, sabiduría o protección.

Continuidad cultural
Los therians actuales, más allá de la polémica, se inscriben en una larga tradición de imaginar y vivir la frontera entre lo humano y lo animal. Lo que antes se expresaba en mitos, rituales o literatura, hoy encuentra espacio en comunidades digitales y en la búsqueda de identidad de adolescentes y jóvenes.
La historia demuestra que la humanidad siempre ha explorado su vínculo con lo animal, ya sea para explicar fuerzas sobrenaturales, para narrar aventuras o para simbolizar emociones y poderes. Los therians son, en ese sentido, una manifestación contemporánea de un imaginario ancestral: el deseo de reconocerse en lo otro, de ampliar los límites de lo humano y de encontrar pertenencia en lo animal.

