El experto en seguridad urbana explicó en “Buenos Días Cartagena” por qué los ciudadanos pueden sentirse inseguros a pesar de las cifras positivas, y alertó sobre el riesgo de politizar la seguridad con discursos irresponsables.

En una entrevista exclusiva con el programa Buenos Días Cartagena, el reconocido experto en seguridad ciudadana y exsecretario de Seguridad de Bogotá, Hugo Acero, abordó las razones detrás de la desconexión entre la percepción de inseguridad y los indicadores reales de criminalidad, destacando que esta diferencia muchas veces no se debe exclusivamente al número de delitos, sino a factores ambientales, sociales y comunicacionales.

“La percepción de inseguridad no solo se construye por los delitos, sino por el desorden en el espacio público, la basura, la falta de iluminación o la presencia agresiva de personas en situación de calle. Son elementos que generan ansiedad en los ciudadanos”, explicó Acero.

Según el experto, la difusión de hechos violentos en redes sociales, aun cuando no se presenten de forma masiva, genera un efecto multiplicador que incrementa la sensación de riesgo en la población, incluso entre quienes no han sido víctimas directas.

Percepción vs. Realidad: Un proceso de largo aliento

Acero compartió su experiencia como funcionario en Bogotá, donde la reducción de homicidios fue significativa —pasando de 4.380 muertes violentas en 1994 a 1.400 en 2003— pero la percepción ciudadana solo comenzó a mejorar después de seis años de esfuerzos sostenidos.

“Solo hasta el sexto año de gestión, las encuestas mostraron que los bogotanos comenzaron a sentirse más seguros. Fue un proceso que requirió no solo medidas de seguridad, sino mejoras urbanas, iluminación, recuperación del espacio público y presencia institucional”, recordó.

Así, insistió en que la percepción mejora cuando se transforma el entorno urbano y se restablece el orden en los espacios públicos, y no únicamente con presencia policial.

Cartagena: avances recientes y contexto regional

En cuanto a la situación actual de Cartagena, Acero reconoció que si bien la ciudad ha enfrentado un crecimiento de homicidios en años anteriores —pasando de 215 casos en 2018 a 380 en 2024—, los primeros meses de 2025 reflejan una reducción del 11.3 % en estos crímenes, con 149 homicidios registrados entre enero y mayo, frente a los 168 del mismo periodo del año anterior.

“Ese es un logro importante que debe sostenerse. La criminalidad que enfrentan ciudades como Cartagena no es local: es estructural, transnacional, y se conecta con economías ilegales como el narcotráfico, la trata de personas o el comercio de armas”, advirtió.

Acero recordó que esta realidad no es exclusiva de Cartagena, sino una tendencia que también afecta a ciudades como Bogotá y Cali, donde los homicidios vienen aumentando de forma sostenida.

La politización de la inseguridad: un riesgo grave

En uno de los puntos más contundentes de su intervención, Acero alertó sobre el uso político irresponsable de las cifras de seguridad, tanto por parte de funcionarios como de sectores opositores, quienes a menudo distorsionan la información para sostener narrativas convenientes.

“Hay que tener cuidado. Así como un médico no puede inventar el tamaño de un tumor, los políticos no deben manipular cifras para atacar a una administración. Los indicadores son técnicos, no ideológicos”, subrayó.

Criticó que incluso en altos niveles del Estado se han presentado cifras inexactas, como cuando el Presidente de la República afirmó que 662 municipios del país no registraban homicidios, una información que no se corresponde con los datos históricos del Ministerio de Defensa ni de la Policía Nacional.

Conclusión: seguridad, un reto de ciudad, no de campaña

El mensaje final de Hugo Acero fue claro: la seguridad ciudadana no puede ser instrumentalizada con fines electorales. Es un desafío complejo que exige responsabilidad, rigor técnico y una estrategia integral.

“Si los indicadores muestran mejoras, hay que reconocerlas. Si hay retrocesos, deben abordarse con seriedad. Pero jamás debe usarse el dolor de una víctima o el miedo de la ciudadanía como bandera política”, concluyó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *