Cuando la causa no está relacionada con el consumo de alcohol, puede ser más leve y sin daño hepático, denominada Hígado graso no relacionado con el alcohol (HGNA) o puede ser Esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), en la que la persona tiene inflamación y daño hepático, además de grasa en este órgano, según el Instituto Nacional de Diabetes y enfermedades digestivas y de riñón de Estados Unidos (NIH).

La HGNA es la enfermedad hepática más común en adultos y niños en los países occidentales.

Por su parte, la enfermedad del hígado graso por alcohol es la etapa más temprana de la enfermedad del hígado por el alcohol (o hepatopatía alcohólica), y las siguientes etapas son la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

Pero, como su denominación indica, le sucede a las personas que consumen alcohol con demasiada frecuencia y que tienen obesidad o ciertas mutaciones genéticas, según el portal MedLine Plus de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

¿Cómo saber si tiene hígado graso?

En general, tanto la enfermedad de hígado graso como la enfermedad del hígado graso por alcohol son silenciosas y tienen muy pocos síntomas, pero dos que se han identificado son el cansancio y las molestias en la parte superior derecha del abdomen, como describe MedLine Plus.

Es por eso que si el médico sospecha la posibilidad de hígado graso, le consultará por la frecuencia del consumo de alcohol, pues esto puede causar un daño hepático grave.

El siguiente paso son análisis de sangre para detectar anomalías en el hígado, como la inflamación, que puede ser señal de una posible cirrosis.

También es posible que le hagan una ecografía, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN) abdominales con las que pueden detectar si hay exceso de grasa en el órgano.

A pesar de lo rápido que se prepara un café instantáneo, las propiedades son diferentes al molido.

Alimentos que reducen el hígado graso

– Café: Un estudio titulado ‘El efecto del consumo de café sobre la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la fibrosis hepática’, publicado en 2021, sostiene que el consumo regular de café contribuye a la disminución de la fibrosis hepática en las personas que fueron diagnosticadas con la enfermedad.

Además, su consumo reduce la cantidad de enzimas anormales generadas en nuestro hígado y que se asocian con otras enfermedades de este órgano.

– Verduras y hortalizas: Las verduras de hoja verde, como las espinacas, contienen cantidades altas de de antioxidantes y otros nutrientes que las convierten en candidatas ideales para una dieta protectora del hígado.

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