La generalización es un proceso de apresuramiento mental, mediante el cual se extraen conclusiones amplias, generales o comunes, a partir de una observación particular o de un caso específico. Pertenecen a la categoría de errores de sesgo y son muy visibles en personas exageradas, mentirosas, malintencionadas o desinformadoras:
Decir que en Cartagena los turistas no pueden andar por el centro debido a que los raperos espontáneos no los dejan tranquilos, cuando en realidad solo se trató de un caso aislado es una generalización injusta, si tenemos en cuenta que a Cartagena arriban cinco millones de turistas al, año y solo se reportan dos o tres casos de molestias de esta naturaleza.
Igual ocurre y es bastante frecuente en medios de fuera de la ciudad, cuando se dice que todos los turistas son estafados, con cobros por encima de lo aceptado, cuando en la realidad solo se trató de un evento entre miles de ventas y cobros a turistas que se realizan diariamente en la ciudad. Obviamente entendemos que, decir que se cobra lo justo no es noticia, mientras que el escándalo y la visibilidad que se logra con una noticia negativa, es mucho mayor para el negocio del medio.
La generalización es entonces una combinación de fenómenos y sesgos que muy seguramente beneficia a unos y afecta a otros. Para quienes disfrutan de hablar mal de un gobierno o una organización, la generalización es la herramienta perfecta, que permite, sin mayores esfuerzos, análisis o estudios, etiquetar, estigmatizar y catalogar a regiones, grupos humanos o comunidades específicas, condenándolos muchas veces al escarnio público y a perder oportunidades, muchas veces de supervivencia.
La generalización, que no es otra cosa que una simplificación, para tener un diagnóstico instantáneo sin estudios, se convierte en una lógica que reduce el debate y la discusión, a un escenario de buenos contra malos, en donde se destruye el tejido social, y se niega la posibilidad de abrir las puertas a estudios y debates constructivos, alrededor de temas de mucho interés.
La ciudad de Cartagena, con su gobierno e instituciones a la cabeza, vienen trabajando intensamente para reducir toda una problemática social y económica que creció a lo largo de muchos años de inactividad y gestión de todos los sectores. Si bien es cierto que falta mucho para llegar al estado ideal, también lo es que se han dado pasos en la dirección correcta y es mucho el avance logrado.
Generalizar situaciones puntuales, con el sesgado ánimo de tratar de afectar el desempeño y la credibilidad de un gobierno bien estructurado y de resultados, es una actitud pueril que siempre será derrotada fácilmente, con logros, datos y soluciones de mucho impacto.
